El curioso motivo por el que algunas selecciones del Mundial 2026 no usan los colores de su país
Las camisetas de fútbol esconden secretos históricos que desafían las expectativas de los hinchas más curiosos.


El naranja de los Países Bajos no aparece en su bandera, el azul de Japón no está relacionado con su famoso sol rojo y el amarillo de Australia tiene su origen en una flor.

En el mundo del fútbol, varios equipos nacionales utilizan camisetas con tonos que no representan exactamente a sus símbolos patrios, debido a decisiones históricas, tradiciones o vínculos con antiguas monarquías.

Uno de los ejemplos más llamativos es el de los Países Bajos. En cada torneo internacional, sus fanáticos tiñen las tribunas de naranja, una tradición conocida como “locura naranja”. Sin embargo, la bandera oficial neerlandesa está formada únicamente por los colores rojo, blanco y azul.
La explicación se remonta al siglo XVI, cuando el principado de Orange pasó a manos de Guillermo de Orange, considerado uno de los fundadores de la nación. Con el tiempo, el naranja quedó asociado a la familia real y terminó convirtiéndose en el color distintivo de la selección de fútbol. La bandera, en cambio, mantuvo el rojo porque resultaba más visible en el mar.
En el caso de Japón, la historia del azul surgió de una casualidad que terminó transformándose en una tradición. En 1930, un equipo universitario utilizó camisetas azul cielo y esa elección quedó ligada para siempre al seleccionado nacional. Luego, los buenos resultados obtenidos con esa indumentaria reforzaron la superstición alrededor del color.
Australia también tiene una explicación particular para sus colores deportivos. Aunque su bandera combina rojo, blanco y azul, sus representantes utilizan amarillo y verde en todas las disciplinas. La razón está vinculada a la acacia dorada, una planta autóctona que fue elegida en 1901 como símbolo de unidad nacional.
Nueva Zelanda tomó una decisión diferente y eligió el blanco para su selección de fútbol como una forma de diferenciarse del negro, el color predominante en el resto de sus deportes. Los equipos nacionales de rugby, críquet, básquetbol y hockey sobre césped suelen vestir de oscuro, por lo que los futbolistas adoptaron el apodo de los Todo Blanco.

Otro caso particular es el de Italia, cuya camiseta azul se convirtió en una de las más reconocidas del fútbol mundial pese a no coincidir con los colores de su bandera. La selección italiana comenzó a usar ese tono en 1911 como homenaje a la Casa de Saboya, vinculada al escudo de armas del primer rey de la Italia unificada.

Así, detrás de cada camiseta hay una historia que va mucho más allá del diseño: algunas nacieron por tradición, otras por casualidad y otras por la influencia de símbolos que marcaron la identidad de cada país.