Murió un histórico periodista y locutor de Córdoba: se había disfrazado de mendigo para una investigación
A lo largo de su carrera trabajó en LV2, LV3 y Radio Nacional, y protagonizó una recordada investigación.


El periodismo y la radiofonía de Córdoba despiden a Claudio Agustín Solana Díaz, histórico locutor, periodista y docente universitario, quien murió este lunes 24 de agosto a los 93 años.

Con una trayectoria de más de seis décadas, Solana Díaz dejó una marca en los medios cordobeses y en la formación de varias generaciones de profesionales de la comunicación. Su carrera estuvo atravesada por la radio, el periodismo, la docencia y una particular mirada sobre el oficio, basada en la preparación, el compromiso y la responsabilidad de comunicar.
Solana Díaz nació en Villa de Soto, Córdoba, en abril de 1933. En 1957 se instaló en la ciudad de Córdoba, donde comenzó a trabajar en radioteatros. Un año después ingresó al Servicio Informativo de LV2, emisora en la que dio sus primeros pasos dentro del periodismo radiofónico. Más adelante, entre 1976 y 1997, desarrolló buena parte de su carrera en LV3, donde se convirtió en una de las voces reconocidas de la radio cordobesa.

También trabajó en Radio Nacional Córdoba, en agencias de publicidad y en distintos medios gráficos, entre ellos un semanario de Alta Gracia y el Diario del Mundo, de Buenos Aires.
Su trayectoria periodística incluyó además coberturas como cronista acreditado ante la Presidencia de la Nación, la Legislatura de Córdoba y la Fuerza Aérea.
Entre las historias más recordadas de su carrera aparece una investigación realizada en 1964 para el programa “Página Doce”, de Canal 12. Para mostrar desde adentro la realidad de las personas en situación de calle, Solana Díaz decidió disfrazarse de mendigo y recorrer la ciudad con cámaras ocultas.

La experiencia buscaba retratar las condiciones en las que vivían las personas en situación de indigencia y mostrar una problemática social que muchas veces permanecía invisible.
Aquella investigación quedó como uno de los episodios más particulares de su extensa carrera y reflejó una característica que marcaría su manera de ejercer el periodismo: involucrarse directamente con las historias que buscaba contar.
La radio no fue el único ámbito en el que dejó su huella. Solana Díaz dedicó buena parte de su vida a la docencia universitaria y a la formación de comunicadores.

Era licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y durante más de cuatro décadas estuvo al frente de espacios de formación en instituciones como el Colegio Universitario de Periodismo (CUP), la Universidad Católica de Córdoba y la Universidad Siglo 21.
Además, escribió distintos trabajos vinculados con la profesión, entre ellos Teoría y Práctica de la Fonación Profesional, La Musicalidad en la Locución y Deontología de la Locución.
Entre sus enseñanzas también ocupaba un lugar central la lectura. Solana Díaz recomendaba mantener cuatro libros en lectura simultánea, cada uno con una finalidad diferente: uno para entretenerse, otro para estudiar, uno destinado al crecimiento personal y un cuarto sobre cualquier tema que permitiera ampliar los conocimientos.

La propuesta sintetizaba una de sus ideas centrales sobre la profesión: un comunicador debía mantenerse permanentemente informado, curioso y dispuesto a aprender.
Solana Díaz era padre de siete hijos. Su esposa, Gloria Medina, había fallecido en julio de 2023. Sus restos son velados este lunes en la casa funeraria Caruso, sucursal Cerro de las Rosas, en Córdoba Capital. Este martes, el cortejo partirá hacia el Crematorio Los Álamos.