Femicidio de Agostina: qué hallazgos arrojó el peritaje del teléfono de Claudio Barrelier
A partir del celular del principal acusado, se recostruyeron contactos previos con al adolescente. Y posibles antecedentes analizados por la Justicia. Son cuatro revelaciones.

La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó nuevos elementos a partir de la intervención del teléfono de Claudio Barrelier, detenido y acusado por el crimen de la adolescente de 14 años. El dispositivo había sido intervenido por la Justicia de Córdoba antes del asesinato, en el marco de otra investigación.

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La Fiscalía de la Unidad Territorial 22, a cargo de Paula Bruera, investigaba entonces una presunta red dedicada a la venta irregular de licencias de conducir en el Centro de Tránsito. El teléfono estuvo intervenido entre el 14 y el 29 de mayo, mientras que la captación y el asesinato de Agostina ocurrieron entre la noche del 23 y la madrugada del 24 de mayo, según la información a la que accedió Cadena 3.
La fiscal Bruera explicó que, en el informe que recibió de la Policía Judicial, Barrelier aparecía recibiendo mensajes de personas que le preguntaban si podía conseguirles licencias de conducir. Sin embargo, no respondía desde ese teléfono a ninguno de esos contactos. La investigación por el femicidio permitió acceder a otros datos obtenidos de esa misma intervención y reconstruir comunicaciones y movimientos que, según la acusación, resultan relevantes para establecer qué ocurrió antes y después del crimen.

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LOS MENSAJES CON AGOSTINA VEGA
Uno de los elementos más relevantes se ubica varias semanas antes del asesinato. El 22 de abril, Agostina había publicado en Instagram una fotografía junto a Barrelier, a quien conocía por la relación que había mantenido con su madre, Melisa. En ese mensaje le agradecía la confianza y le expresaba que lo quería "como a un papá".
Barrelier hizo una captura de esa publicación y comenzó a escribirle por privado. El primer mensaje registrado fue el 8 de mayo. Agostina no respondió. Una semana después, el 15 de mayo, Barrelier volvió a contactarla con un mensaje en el que utilizó un tono más afectuoso. Finalmente, el 16 de mayo, la adolescente respondió y retomaron el contacto.
De acuerdo con la información incorporada al expediente, paralelamente a esos intercambios, Barrelier comenzó a realizar búsquedas de contenido pornográfico relacionado con relaciones entre padrastros e hijas y entre adultos y menores de edad. Esas búsquedas superaron las 300 ocasiones y continuaron desde ese momento hasta el ataque contra Agostina. Además, los investigadores encontraron material descargado a partir de esas búsquedas. Para la investigación, la coincidencia temporal entre el comienzo de los contactos con Agostina y las búsquedas constituye uno de los elementos centrales para reconstruir una eventual planificación previa.
EL ENCUENTRO DE BARRELIER CON AGOSTINA
La segunda revelación está vinculada con la forma en que, según la investigación, Barrelier habría preparado el encuentro que terminó con el asesinato. El sábado 23 de mayo, Agostina estaba junto a su madre y sus hermanos en las inmediaciones de General Mosconi, en un partido de fútbol. En distintos momentos, el acusado quedó a solas con la adolescente y consiguió que le proporcionara su número de WhatsApp, con lo que el contacto pasó de Instagram a una comunicación directa.

El sábado 23 de mayo, Agostina estaba junto a su madre y sus hermanos en las inmediaciones de un partido de fútbol en General Mosconi. En distintos momentos, Barrelier quedó a solas con la adolescente y consiguió que le proporcionara su número de WhatsApp, con lo que el contacto pasó de Instagram a una comunicación directa.
Esa misma noche, Barrelier se retiró del lugar y se dirigió a un kiosco junto a Osvaldo Fassetta, quien actualmente se encuentra detenido y está acusado de encubrimiento. De acuerdo con la investigación, este último atravesaba una situación económica que lo tenía preocupado por una deuda cercana a los 400 mil pesos. Antes de regresar a su casa, alrededor de las 21, Barrelier habría llamado a Melisa para pedirle que acompañara a Fassetta porque se encontraba mal anímicamente.

Para los investigadores, ese pedido tenía otro objetivo: lograr que Melisa se alejara de su vivienda y que Agostina quedara en condiciones de salir de allí. La investigación sostiene que Barrelier había previsto incluso cómo se trasladaría la adolescente hasta su casa de barrio Cofico. En su teléfono se habría encontrado una búsqueda para conocer cuánto costaba un viaje en Uber desde el domicilio de la familia de Agostina hasta su vivienda de calle Del Campillo 878.

El fiscal Raúl Garzón sostiene en su acusación que Agostina ingresó a esa vivienda a las 22.55 del 23 de mayo. Y ubica la muerte a las 2.48 de la madrugada del 24. Los peritos, sin embargo, establecieron que no es posible determinar con exactitud la hora de la muerte a partir del examen del cuerpo. Lo que puede establecerse, según la información aportada a la investigación, es un rango estimativo. La hora consignada por la Fiscalía surge de la reconstrucción de movimientos, actividad de los teléfonos y otros elementos incorporados al expediente.
EL VÍNCULO ENTRE LOS FEMICIDIOS Y OTROS EPISODIOS
La tercera revelación tiene que ver con otros episodios que comenzaron a ser revisados a partir del análisis de los teléfonos de Barrelier. Uno de los antecedentes centrales es el ataque denunciado aproximadamente un año antes por una joven de 20 años que logró escapar de la vivienda de barrio Cofico semidesnuda y pedir ayuda.
Según la investigación, existen similitudes entre ese episodio y lo que habría ocurrido con Agostina: ambas jóvenes habrían ingresado a la vivienda bajo una situación de confianza y, de acuerdo con los investigadores, fueron sometidas mediante un mecanismo similar. El perito Martín Argibay, citado en la investigación del fiscal Garzón, analiza la conducta de Barrelier y plantea que utilizaba su propia vivienda como un espacio que transmitía seguridad. En la casa vivían su pareja, Marianela Palmero, y su hija pequeña, lo que, según esa hipótesis, contribuía a generar confianza en las mujeres que ingresaban.

La investigación también recuperó fotografías y videos de 2024 en los que aparece una mujer atada. En esas imágenes no se observa claramente el rostro del hombre que aparece junto a ella, pero los investigadores analizan características como anillos y tatuajes de una de las manos para establecer si se trataría de Barrelier.

Además, una mujer del entorno íntimo del acusado declaró ante la Justicia que, durante un encuentro que inicialmente había sido consentido, Barrelier se habría tornado violento y la habría obligado a realizar prácticas que ella no quería. A partir de esa declaración se abrió otra investigación de instancia privada.
Los teléfonos también muestran videos de contenido sexual en los que aparece Barrelier y que, según la investigación, fueron registrados en la misma vivienda de barrio Cofico. Por eso, los peritos citados por la Fiscalía analizan si se trata de episodios independientes o si forman parte de un comportamiento reiterado. Esa conclusión todavía forma parte de la investigación y deberá ser determinada judicialmente.
LA HABITACIÓN DEL HORROR
El cuarto hallazgo está relacionado con la habitación delantera de la vivienda de calle Del Campillo 878. Según los testimonios incorporados al expediente, Barrelier establecía que nadie podía ingresar allí cuando él estaba dentro. Les decía a los demás integrantes de la casa que tenía una reunión y, de acuerdo con esas declaraciones, todos entendían que no debían molestarlo.

Marianela Palmero, su pareja y madre de su hija, declaró que era habitual que Barrelier llevara mujeres a esa habitación y que él presentaba esos encuentros como reuniones. Según su testimonio, en algunas ocasiones llegó a escuchar ruidos o gritos provenientes del lugar. Ante esas situaciones, Barrelier le enviaba mensajes por WhatsApp para pedirle que subiera el volumen de la música, con el objetivo de que la niña no escuchara lo que ocurría.

La investigación sostiene que Agostina ingresó a esa habitación la noche del 23 de mayo. De acuerdo con los elementos reunidos por los investigadores, la adolescente habría sido atada de pies y manos por detrás, en una modalidad que también se investiga en relación con el ataque denunciado por la joven que logró escapar un año antes.
Los investigadores recuperaron de uno de los teléfonos una fotografía de Agostina maniatada en una cama. Los peritos sospechan, por el estado que presenta en la imagen, que pudo haber ingerido algún tipo de sustancia, aunque ese punto forma parte de las conclusiones que todavía deben ser establecidas mediante la prueba científica.
La acusación sostiene que Agostina fue abusada sexualmente, apuñalada en reiteradas ocasiones y finalmente estrangulada. La autopsia estableció como mecanismo de muerte la asfixia por estrangulamiento manual. Posteriormente, según la investigación, el cuerpo fue descuartizado y trasladado hasta un descampado de Ampliación Ferreyra, donde fue encontrado el sábado 30 de mayo.
