La detención de Marianela Palmero, pareja de Claudio Barrelier, sumó una nueva e inquietante hipótesis en el femicidio de Agostina Vega. La querella apunta, ahora, a su pasado profesional como una pieza clave para el encubrimiento del asesinato.

El mensaje que Marianela Palmero le mandó a su pareja, Claudio Barrelier, la noche del crimen de Agostina y que hoy la complica
Según la investigación liderada por el fiscal Raúl Garzón, Palmero se encontraba en la casa de Claudio Barrelier, de calle Juan del Campillo al 800 al momento del crimen. Actualmente, se encuentra imputada por el delito de encubrimiento agravado.
Un oficio que levanta sospechas
Fernanda Alaniz, abogada querellante, destacó que la mujer no era ajena a las tareas de desinfección profunda. Durante su actividad laboral, fue la encargada de limpiar el local nocturno Wachitas Bar, en Nueva Córdoba.
Esta destreza técnica es lo que, para la Justicia, explicaría el estado de la vivienda de barrio Cofico posterior al hecho. A pesar de ser descrita como un “aguantadero”, un sector de la casa estaba llamativamente “pulcro”, según dijo la letrada, en diálogo con La Voz en Vivo.

“Ella se encargaba de la limpieza en Wachitas... no estamos hablando de alguien que no sepa cómo limpiar un lugar”, señaló Alaniz. Para la querella, Palmero tuvo la capacidad de borrar rastros biológicos fundamentales.
El rol de la “Gringa Ludmila”
Palmero, conocida en el ambiente como la “Gringa Ludmila”, también aparece mencionada en expedientes paralelos por explotación sexual. Se sospecha que administraba “pases” para clientes en el bar junto a Soledad Andreani.
Su vinculación con el círculo íntimo de Barrelier la ubica como un personaje central y no secundario en la trama. Alaniz sostiene que es “lógicamente imposible” que no haya escuchado nada esa noche.
De hecho, la Justicia incorporó pruebas sobre un intercambio vía WhatsApp ocurrido la noche del sábado 23 de mayo. Palmero habría escuchado un grito y le preguntó a su pareja qué sucedía.
Los mensajes borrados y la coartada
Sin embargo, esos mensajes fueron eliminados de su dispositivo antes de la intervención judicial. Este acto es visto por la fiscalía como una maniobra intencional para ocultar la verdad.

Al momento del femicidio, en la propiedad de barrio Cofico había al menos cinco personas presentes. Además de la pareja y su hija de 11 años, tres inquilinos se encontraban en diferentes ambientes.
Con la detención de Palmero, la hija de la pareja fue puesta bajo custodia de la Senaf. Mientras tanto, la causa avanza sobre el entorno de Barrelier para determinar si existió una red de complicidad activa.
Qué dicen desde Wachitas Bar
Ante la vinculación pública del local con la detenida, los responsables de Wachitas emitieron un comunicado oficial deslindando responsabilidades. Aseguraron que el bar no tiene participación ni vinculación alguna con el femicidio de Agostina Vega.


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Asimismo, remarcaron que las personas señaladas en la causa no son propietarias ni forman parte de la titularidad del establecimiento. Finalmente, destacaron que han colaborado con las autoridades en todos los procedimientos realizados en el local de calle Estrada.
