Caso Agostina Vega: qué reveló el sensor de luz de la "casa del horror"
La pericia sobre el elemento en la vivienda de Claudio Barrelier expone cómo se planificó la emboscada contra la adolescente asesinada en el barrio Cofico de Córdoba.


La reconstrucción del femicidio de Agostina Vega sumó una revelación técnica clave que podría probar la premeditación del ataque. La pericia sobre la casa ubicada sobre la calle Juan del Campillo 878 aportó detalles escalofriantes sobre el ingreso de la víctima.

Durante el programa de streaming de Eche TV, se expuso cómo funcionaba el sensor de movimiento del pasillo de entrada al momento de la llegada de la adolescente.

La pericia determinó que Claudio Barrelier ingresó con la menor a las 22.55. Sin embargo, las imágenes analizadas demuestran que el pasillo de entrada estuvo completamente a oscuras durante esos primeros segundos.
La licenciada en criminología Sabrina Gambaza planteó e una inquietante teoría. Para la experta, la falta de iluminación al ingresar no fue un fallo técnico, sino un acto premeditado.

“El agresor pudo haber apagado la luz a propósito para desorientar a la menor en el hall”, explicó Gambaza. Al encontrarse a oscuras, una adolescente tiende naturalmente a esperar inmóvil junto a su acompañante.
Esta manipulación del entorno le habría permitido a Barrelier evitar que Agostina caminara hacia el living comedor de la planta baja, un sector más amplio donde estaban otras personas de la vivienda de Cofico.
Para la especialista, este patrón demuestra que Barrelier “perfeccionó” el modus operandi empleado en mayo de 2025. En aquella oportunidad, una joven identificada como “M” escapó corriendo desnuda de la misma vivienda.

La investigación penal determinó que esa primera víctima se desvió hacia el living en un descuido del agresor. Por ello, en 2026, el acusado habría planificado un control absoluto de la escena desde el ingreso.
La penumbra forzada facilitó que el imputado condujera rápidamente a Agostina hacia la primera habitación. Se trata de un cuarto ciego de tres por tres metros, sin ventanas, donde habitualmente dormía el detenido Osvaldo Fassetta.
El análisis del sensor de luz también expuso el comportamiento posterior del femicida durante la madrugada del crimen. Entre las 2.47 y las 7.55 de la mañana se registraron reiterados encendidos.
La criminóloga Gambaza definió esta incesante actividad como un patrón de “hipervigilancia criminal”. El asesino transitó bajo un estrés extremo para verificar que la menor no escapara y asegurar su propia impunidad.

Actualmente, la causa a cargo del fiscal Raúl Garzón cuenta con seis personas detenidas en Córdoba. La querella familiar confía en que estas pericias sean determinantes para lograr la perpetua en el juicio.