En el Kempes, ante casi 25 mil personas, le ganó 3-2 a Atlético Tucumán pero la diferencia pudo ser mayor. El sábado 4 de mayo, la revancha.


Había un envión anímico y también futbolístico que Talleres tenía que aprovechar. Y, desde la previa, los hinchas que se iban llegando lentamente al Kempes esquivando el barro provocado por tanta lluvia caida, Y el optimismo estaba a flor de piel. El durísimo Atlético Tucumán estaba enfrente y había que  salir con todo.

Eso se notó desde el arranque. La T salió a no dejarlo pensar al equipo dirigido por Ricardo Zielinski. A pesar de que fueron los visitantes los primeros en intentar llegar al gol, a los cuatro minutos de juego, por un tiro de larga distancia de Toledo que sacó Guido Herrera por arriba del travesaño.

Luego de ese pequeño sofocón, aceleró el albiazul. Dayro Moreno, a los nueve, definió por arriba de Cristian Luchetti, arquero del Decano y, a los 15, llegó el delirio: un magistral pase de Ortiz para Palacios que definió ante la salida del veterano cuidapalos visitante. El gol hizo delirar a los poco más de 20 mil hinchas de la T que dejaron en silencio a los dos mil tucumanos que ocuparon la popular Artime.

Con el mismo envión que venía desde la victoria ante San Martín de San Juan, en el partido anterior, Talleres tuvo el segundo gol dos veces. Una, a los 20, con Moreno definiendo bien pero con la mala suerte que la pelota pegó en el travesaño. Luego, desbordó Pochettino por derecha y le quedó a Palacios que le pegó mal.

Después de esa inercia, se empezó a rearmar el equipo tucumano. Desde atrás para adelante, como le gusta a Zielinski, su DT. Y, de a poco, fue saliendo y, con paciencia, llegó al empate. A los 40, Toledo marcó el 1-1 que levantó al público decano.

Sobre el final de la etapa, Talleres volvió a tener la chance de desnivelar pero Lucchetti le amargó el grito a los hinchas sacándole un gol a Ortiz.

En el segundo tiempo, el equipo local pareció no haber acusado el golpe del empate porque salió, de nuevo, a llevarse por delante al rival. Estuvo cerca Palacios, a los dos minutos, pero el uno visitante la sacó al córner. Siete minutos después, la T siguió empujando y llegó la segunda alegría: Moreno empujó al gol un centro envenenado desde la derecha.

Era todo felicidad en las casi 25 mil personas que se llegaron a alentar a la T. El equipo estaba superando, con claridad, a un equipo ordenado pero que, al vers superado, se le desbarató un poco lo planeado. 

Y la fiesta parecía que se terminaba de armar para Talleres cuando, a los 32, Moreno marcó el 3-1 con una palomita bárbara. Era todo felicidad en el público albiazul. Encima, Atlético se quedaba con dos jugadores menos por expulsión de Bianchi y de Noir. Todo cerraba para los locales.

Pero, a los 43, Toledo marcó el 3-2 para los tucumanos que, por lo hecho en el partido, la estaban sacando barata porque habían sido dominados por Talleres.

Y, en el cierre del partido, el público local terminó con un gusto agridulce por la victoria que fue pero que pudo haber sido más amplia para la revancha del sábado 4 de mayo, a las 15.30, en el estadio de Atlético, en Tucumán.





Comentarios