Mucho color y el protagonismo de las pantallas marcaron la puesta en escena de su paso por el Orfeo Superdomo este martes.


Por estos días, se ha marcado la tendencia entre la prensa y en las redes de que Luis Miguel vive una suerte de revival de su carrera o que se  ha “reseteado”. Los argumentos de tal afirmación carecen de solidez y sólo podrían ser dichos por alguien que no ha ido muy seguido a ver al astro mejicano.

Una puesta impactante y de buen gusto.

La tendencia de este presunto renacer de Luis Miguel parece ideada para sostener el argumento de que la serie de Netflix ha relanzado su fama y esto se repite tanto, que más de uno cree que las entradas se agotaron porque la gente se excitó con esa producción televisiva. No es así. Hace décadas que Luis Miguel arrasa en boleterías cada vez que viene a Córdoba. El archivo lo sostendrá, si no quieren dar crédito o piensan que esta es una afirmación es exagerada.

Luis Miguel dio un show en todo los aspectos.

Este martes y a más de tres años de su última vez aquí, el cantante dio un recital de los suyos, de siempre aunque que es cierto que esta vez fue mejor. Pero eso no quita mérito a lo anterior.

Todas las pantallas, las del escenario y las de la gente, tuvieron a Luismi

La puesta en escena, el vestuario del protagonista, los músicos y las coristas, el talento musical desplegado y la elegancia en cada uno de los detalles dieron la pauta de un show de alto nivel internacional como pocas veces se ven en la Argentina en el año. 

Luis Miguel realizó dos cambios de vestuario, en el primero optó por camisa y chaleco. En el cierre cambió por una remera negra ajustada.

Todo a la altura de una carrera que no necesita “relanzamientos” y que no ha tenido, salvo algunas noches polémicas, bajas en su nivel. 






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