El bellvillense, que estará presente en la qualy del Córdoba Open, se conmovió con un video viral de un nene congoleño y su reacción no tardó en llegar.


Pedro Cachín nació en Bell Ville, al sudeste de la provincia de Córdoba, pero desde hace varios años está radicado en Barcelona, ciudad a la que llegó para consolidarse como tenista profesional. Más allá de su desempeño como deportista, en los últimos días el cordobés tuvo un gesto que hoy recorre el mundo. 

Según relata fuebuena.com.ar, Cachín estaba en BCN TennisLab, una tienda de tenis en la que personalizan raquetas, próxima a su casa en Barcelona, pasando el rato junto al encordador Xavier Colomina y un grupo de jugadores cuando vieron un video que los movilizó. Victorio, un nene congoleño de 10 años, le cambiaba las cuerdas a su raqueta utilizando una rama de árbol.

“Me gustaría que cada uno de ustedes ponga un par de euros. conseguir una máquina usada y así se la enviamos a este chiquito”, los desafió Colomina.

El cordobés fue el primero en anotarse y ofrecer su ayuda. Contó que tenía una máquina de encordar portátil Bartom, que se había llevado en su primera incursión a Europa y ahora descansaba en su casa, sin uso. Él mismo se encargó de conseguir los datos del pequeño y se contactó la Fundación Tennis Aid, que se ocupa de potenciar el tenis en toda África. 

“Le dije a Xavi (Colomine): Mirá, tengo una maquina que no utilizo, si a vos te hace feliz, a mi también y al chico lo va a hacer muy feliz. Fueron dos minutos de charla y dijimos ‘vamos para adelante’. Xavi se ocupó del envío y yo puse la maquina”, contó Pedro a Cadena 3.

Pedro Cachín y la encordadora donada (Foto fuebuena.com.ar).

Cuando Cristian Okota, entrenador a cargo de la escuela local, le contó a Vito que un jugador de la Argentina había decidido enviarle su máquina de encordar, el chico rompió en llanto. 

“Fue tan emocionante para él como para mí. Conmueve que la imagen haya llegado tan lejos. Es un gesto lindo que no nos costó nada en absoluto porque fue algo mínimo en lo económico”, indicó el tenista belvillense.

Y cerró: “Los chicos tardan dos horas para caminar hasta el club, tienen mucha pasión y lo único que quieren hacer es jugar al tenis. Te llama mucho la atención y te invita a seguir adelante el pensar que hay gente que la tiene mucho más difícil”.






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