Talleres y su pasaje a la Copa Libertadores, lo más resonante en un año que terminó en declive para los cuatro. Guido Herrea al arco y los goles de Pablo Vegetti.


Tiempo adicionado para un 2018 que se va sin demasiada relevancia para los equipos de Córdoba en los torneos principales del fútbol argentino.

Emergió Talleres, por su clasificación a la Copa Libertadores y un regreso a la faz internacional impensado hace un par de años, cuando recién asumía Andrés Fassi. El quinto puesto en la temporada anterior le valió al conjunto dirigido por entonces por Frank Kudelka acceder al repechaje.

Despues de un deslucido semestre de transición, Talleres reactivó el entusiasmo de sus hinchas con la contratación de Dayro Moreno, un delantero trepidante, de los que traen dolores de cabeza dentro y fuera de la cancha.

Además repatrió a Sebastián Palacios, que se ganó un lugar en el corazón Albiazul. Sostiene en vigencia a Pablo Guiñazu motor 4.0 y en alto nivel a Guido Herrera, convocado para la última gira de la Selección argentina, sin llegar a debutar. 

En lo destacable, a nivel nacional, Fassi puso la piedra basal para su proyecto faraónico: Mundo Talleres. Una ciudad deportiva de primera.

Lo malo para el club  de barrio Jardín, la merma en la cantidad de público en el Kempes. El equipo no jugó casi por nada y la gente lo captó de inmediato.

La Copa Argentina, con una tempranera eliminación por penales ante el después campeón Rosario Central, sigue estando en el debe. 

El oásis fue el 3-0 sobre Belgrano, que rompió cinco años de sequía en cuanto a triunfos en los clásicos. Juan Pablo Vojvoda no logró ensamblar una estructura convincente y los hinchas extrañan a Kudelka.

Belgrano emepezó ilusionado el año y quedó a un punto de acceder a Copa Sudamericana. Se fue Pablo Lavallén y el equipo se desmoronó en la tabla.

Lo peor fue elegir mal al sucesor, con un Lucas Bernardi que ratificó sus pobres antecedentes y dejó al Pirata contra las cuerdas en el descenso. De hecho, está entre los últimos cuatro y si no da un golpe de timón, perderá la categoría. Un fantasma que ya no asustaba en Alberdi. Tarea titánica para Diego Osella, el nuevo conductor.

De lo poco rescatable en el año futbolístico, los goles y el liderazgo de un Cristian Lema que fue transferido derecho al fútbol europeo, al Benfica de Portugual.

El gol apoteótico de Matias Suárez frente a Estudiantes, el mejor de la Superliga. Y la consolidación como lateral de la Selección de Renzo Saravia, surgido en filas Celestes.

Un mal trago gigante fue el polémico gol que le convirtieron a César Rigamonti en el agónico empate de Banfield, por un yerro del árbitro Fernando Espinoza.

Y un festejo legítimo es el crecimiento de las Divisones Inferiroes, con el título para la Cuarta División, con goleada sobre Talleres. Y el de la Quinta, frente a Estudiantes.

Instituto apuntó al 2018 para su regreso a Primera, y no pudo ser. El Centenario del club, con un festival albirrojo durante buena parte de agosto en todo Alta Córdoba, fue lo que quedó grabado en las retinas.

Y en noviembre, el regreso del hijo pródigo. Un Paulo Dybala llamado a ser figura en la nueva Selección y que fue recibido con honores cuando entrenó con el plantel Albiceleste en el Monumental.

El fracaso en la gestión de Darío Franco es lo más duro de digerir, por la alta estima del público hacia el entrenador que no consiguió plasmar aquel ADN de la campaña 2012.

La Gloria finalizó el año a 15 puntos del líder Sarmiento de Junín de Iván Delfino, mitad de tabla para abajo y otra vez, por segundo año sucesivo, sin clasificación a la Copa Argentina.

Aparece a cuatro puntos del último que entra al reducido por el segundo ascenso y eso mantiene las expectativas en alto con la llegada además de un técnico con pergaminos: Diego Cagna.

Además, encontró un goleador temible, de lo que suele forjar Instituto. Un Pablo Vegetti que anotó nueve para ser el artillero de la B Nacional y ser codiciado en otras categorías.

De lo peor también, los reclamos económicos que afloraron en Alta Córdoba y dejó tirante la relación del plantel, técnico incluído, con el presidente Gastón Defagot. El directivo acusó el desgaste y lo más probable es que no se presente para las elecciones 2019.

Racing de Nueva Italia volvía en 2018 al Federal A tras la batalla de Salta que le dio el ascenso en diciembre 2017. Y también disputó la fase final de Copa Argentina, ante San Lorenzo, una reedición de los viejos duelos de los años ’80.

La inserción en la categoría fue pésima, con toda una rueda sin ganar. La improlija salida de Francisco Silva, el efímero paso de Ricardo Pancaldo y la retumbante contración de Reinaldo Merlo.

Con Mostaza la Academia sacó mejores notas y ganó tres partidos en fila. Después volvió a decaer y terminó el 2018 último en su grupo y obligado a jugarse la permanencia en la Zona Reválida.

Tiempo de descuento para el 2018, y no hay alargue. En el 2019 comienza otro partido para los cuatro.





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