Fue por orden del fiscal Rubén Caro. Los uniformados iban a "tirar unas carnes" pero todo se descontroló.


Las derivaciones en la Justicia del insólito caso del incendio y quema de 77 motos en la comisaría de barrio Marechal, en la ciudad de Córdoba, tuvieron un nuevo capítulo este viernes, con la imputación de cuatro policías, en el marco de la causa que investiga el fiscal Rubén Caro.

Se trata de un comisario, Gustavo Rojas por omisión de los deberes de funcionario público y tres agentes de la Fuerza, el oficial principal Lucas Bazán, el cabo primero Ángel Belezzi y Johana Marchisio, los tres por omisión de deberes de funcionario e incendio culposo, según publica La Voz.

En la Justicia, los reclamos son innumerables por parte de los dueños de los rodados, los cuales decidieron accionar contra la Policía y por ende, contra la Provincia, para recuperar el valor de lo perdido en el incendio.

Los policías que ese lunes feriado estaban de turno a la mañana decidieron poner la parrilla en un sector del patio en el que estaban las motos secuestradas.

Allí, a cielo abierto, un efectivo prendió fuego un papel que envolvía el carbón dispuesto sobre un chapón e ingresó durante unos minutos en la comisaría, lapso suficiente para que todo se saliera de control, según se desprende de un informe en el que se conjugan peritajes y testigos.

Al regresar el uniformado al patio, el viento ya había propagado las llamas hacia otros objetos altamente inflamables que estaban muy cerca, lo que posibilitó que el fuego llegara rápidamente a las motos.





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