Casi la mitad de las mujeres privadas de su libertad continúa sus estudios en la cárcel



Representan el doble del promedio de hombres que realiza carreras terciarias y universitarias. También hacen más talleres y cursos de oficios.

Por Laura Giubergia.

De las 358 mujeres que están privadas de su libertad en Córdoba, casi la mitad optó por continuar con sus estudios en la cárcel, y el 9 por ciento cursa incluso carreras terciarias o universitarias desde el encierro. En el universo de población masculina, sólo el 4,5 por ciento avanza en estudios superiores.

De las 166 internas que continúan con la educación formal, 47 (13%) completa el nivel primario; 87 (24%) realiza estudios de nivel medio; 3 (0,8%) elige estudios terciarios; y 29 (8%) realiza estudios universitarios, según datos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia.

En cuanto a la educación no formal, ya sean cursos o talleres, también las mujeres se muestran significativamente más activas que los hombres: mientras que buena parte de las internas realiza más de una capacitación (1,6 en promedio), poco más de la mitad de la población de hombres participa de alguna actividad.

“Creemos que un interno que estudia y que se capacita va a tener mayores herramientas para la vida, tanto intramuros como en libertad, y que esa formación redunda en beneficios para conseguir un empleo y condiciones más dignas de reinserción”, valoró en diálogo con Día a Día el secretario de Organización y Gestión Penitenciaria, Martín Farfán.

Farfán aclaró que los porcentajes presentan, sin embargo, algún grado de inexactitud, principalmente por la alta rotación de internos en condición de procesados.

“El porcentaje puede no ser muy preciso porque los internos que entran como procesados que tienen menor tiempo de permanencia en relación con los que ya fueron condenados”, apuntó. Y remarcó, a su vez, la voluntariedad de cada interno para participar de alguna de las instancias educativas.

Somos conscientes de que el Estado tiene que generar estas oportunidades, y tener la disponibilidad para todos los internos, en todos los niveles de formación, incluso en capacitaciones de oficios”, subrayó, y agregó que “hay internos en terminalidad educativa que hacen, a su vez, algún taller de oficio, o un taller cultural”.

Hombres. De los 7789 presos hombres que hay en todos los establecimientos penitenciarios de la provincia, un tercio completa estudios de educación formal en la prisión.

De ellos, 776 terminan la escuela primaria; 1.307 cursan materias de nivel medio; 17 hacen algún terciario y 338 un estudio universitario. Asimismo, el 61% de la población masculina asiste a formación en talleres o cursos.

Farfán remarcó la importancia de las capacitaciones en oficios que permiten a los internos adquirir conocimientos necesarios para emplearse en diferentes rubros como panificación, peluquería, herrería, plomería, electricidad, moldería, entre otros. Son 73 los talleres de oficios vigentes para los internos penitenciarios.

DD.HH. “Estamos dictando una capacitación de Derechos Humanos en contextos de encierro, en forma conjunta con la UNC, la UCC, la Universidad de Villa María y de Río Cuarto. Educamos en derechos humanos no sólo a los internos, sino también a los empleados del Servicio Penitenciario. Es un programa al que le tenemos mucha fe, absolutamente integrador”, destacó Farfán.

Totales. De los 8147 internos, hombres y mujeres, que hay en la provincia, el 32% completa alguno de los niveles de educación formal, y es el nivel medio el que tiene mayor cantidad de alumnos. Y el 65% de ese total asiste a alguno de los programas de educación no formal para personas privadas de su libertad.