Las cartas que escribieron internas de Bower ahora estarán en un libro



Un taller de lectura y escritura de cartas con mujeres privadas de la libertad derivó en la publicación de un libro con buena parte de ese material recopilado durante dos años, entre 2015 y 2016.

Por Laura Giubergia.

“Clack”. El ruido de una reja que se cierra retumba en el sórdido pasillo grisáceo. Metálico. “Clack”. Una y otra vez. En la dimensión del encierro, el tiempo adquiere otro compás. Y la carta se erige, entonces, como una puerta de salida capaz de atravesar cada una de las rejas.

Trozos de papel que contienen sentimientos incontenibles, que parecían oprimidos por la reclusión, adormecidos por la soledad y que, de repente, traspasarán los muros carcelarios.

“Surgieron cosas increíbles, alucinantes, es gigante lo que estas mujeres pueden producir”, asegura Julia Monge, una de las coordinadoras del taller de lectura y escritura de cartas cárcel de Mujeres. Una parte de esa producción valiosa verá la luz, en formato libro, a finales de este mes.

Las del mundo al revés. Cartas inevitables para todxs desde la cárcel, es el título de la publicación que ya está en la fase final, y que se elaboró tras dos años del taller a cargo de Monge, Marcela Carignano, Flavia Romero y Lucía Scoles, las tres primeras egresadas de la Universidad Nacional de Córdoba, y la última aún estudiante.

Reúne cartas manuscritas y otras transcriptas, de mujeres que pasaron por el taller durante 2015 y 2016. No somos compiladoras, sino que trabajamos en la selección junto con ellas, y aunque las cartas están firmadas con seudónimos, al final del libro están todos los nombres”, describen en una charla de presentación del libro.

*Te veo sin escuchar tu voz, exiges mi atención, ¿también mi opinión? Los ruidos a nuestro alrededor que a veces ensordecen, se pierden en un laberinto al que prefiero no entrar, me basta con lo que veo, nada puede interrumpir este instante en el que tú y yo somos las únicas protagonistas, ¿te gusto? parecen preguntar tus ojos mientras me guiñás uno y la picardía se complota con tu imagen, el brillo ocular se intensifica al igual que tu sonrisa.*

Inicios. A ellas cuatro las juntó el deseo de trabajar con mujeres privadas de la libertad: “Todas habíamos hecho algo vinculado con la cárcel y teníamos ganas de volver, y al mismo tiempo hacía años que no había actividades de la Facultad de Filosofía en la cárcel. Fue la directora del PUC (Programa Universidad en la Cárcel) quien nos puso en contacto”, apunta Flavia.

“Fue todo un debate. Queríamos hacer cosas con palabras, y surgió la idea de trabajar con cartas, un dispositivo más cercano a ellas y no tan literario. Después nos dimos cuenta que para ellas no es tan simple enviar una carta, y también vimos que muchas cartas son poesía, son textos literarios”, precisa Marcela. Y explica que hubo cartas en mil formatos: “Se modificó lo que yo entiendo que es una carta porque hubo cruces interesantes y apareció la idea de la carta como imagen, y al leer la carta, se involucró también el cuerpo. Hubo cartas de amor, cartas de reivindicación, cartas abiertas, cartas de todo tipo”.

Agrupadas en ejes acerca de la continuidad de los sentimientos, de la soledad, de la maternidad tras las rejas, se organizaron las casi 60 cartas que forman parte del libro.

*Aunque me quedan por entender algunos momentos difíciles por los que pasé o paso. Pero lo inevitable sucede y creo que no estoy sola en esta experiencia. Lo inevitable ya pasó en la vida de todo ser humano en la faz de la Tierra. Algunos se recuperaron, otros cedieron, pero todos nosotros hemos experimentado el roce de las alas de la tragedia ¿Por qué?*

Catarsis. “Se generó comunidad. Compartir con ellas tanto tiempo, leer sus escritos, nos puso en contacto con realidades muy duras como que las visitan muy poco, mucho menos que a los hombres, que nadie desde afuera motoriza sus causas, la tensión que sienten entre tener a sus hijos con ellas o que alguien los cuide fuera de la cárcel. Eso salía en las cartas y sentíamos que había que contener todo eso que fluía, pero no somos psicólogas”, describen.

Cada semana, una veintena de mujeres asistía al taller, y a través de ejercicios guía, fueron surgieron las producciones. Durante 2017 se abocaron a la realización del libro, y a repensar el formato del taller para establecer mayor distancia emocional.

“No sólo nos movilizó en lo individual, sino que nos dio herramientas para pensar de otro modo el rol de universidad, de los sujetos con derecho a educarse”, cuenta Marcela. “Es como un trance, para llegar a la escuela teníamos que atravesar 11 puertas, es simbólico y fuerte. Salíamos del taller súper calladas, fue muy intenso”, agrega Julia.

EL LIBRO

La compilación de cartas fue pensada en conjunto con las autoras, y la impresión estuvo a cargo de la Cooperativa Fuerza y Futuro, formada con personas con el régimen de semilibertad de Monte Cristo.

“Es destacable que no es un libro para comprar caritativamente, sino que vale la pena leerlo”, concluye Flavia.

Anticipado, el libro cuesta 180 pesos, y estará disponible a finales de noviembre. Se hará una presentación en la Facultad de Filosofía y Humanidades, y otra en la cárcel.

Los interesados, comunicarse a través del Facebook Las del Mundo Al Revés.