Cholo Guiñazú, razones para ser la figura de Talleres



El capitán de Talleres fue el más destacado en el empate de la T ante Racing 1-1 en Avellaneda. Su vida dentro y fuera de la cancha lo explican.

Julio Moya

Sobran los motivos. Y seduce por su actitud. Por las cosas que dice. Por cómo las dice. Y por cómo baja sus ideas.

Pero, como todo tiene que ver con todo, Pablo Guiñazú, a los 39 años de edad, traza un paralelismo entre su discurso y pensamiento con sus actos y actitudes. Entonces, el Cholo va de la mano entre lo que dice y lo que hace. Demostrado otra vez ante Racing en el 1-1 del sábado, ¿cuales son las razones por las que Guiñazú es la figura de Talleres?

Pero, antes de entrar en un análisis de rendimiento y de los porqués, un detalle que engrandece aún más todo lo que vemos desde lo íntimo a lo público. Guiñazú tiene a su familia, su esposa Érika y sus dos hijos Lucas y Matías, viviendo en Porto Alegre, Brasil. Cada tanto, como este fin de semana, el Cholo goza de un permiso especial para poder viajar algún fin de semana para poder verlos.

En alguna vez ha retornado un día después del inicio de la semana de trabajo o con lo justo el mismo día de arranque. Así y todo, Guiñazú lleva bajo el brazo una rutina física que cumple todas las tardes por espacio de casi dos horas. Más que un detalle.

»Entrenamiento. El trabajo de Guiñazú en Talleres tiene un celoso cuidado. Su esfuerzo es notable en los entrenamientos, donde no suele escatimar energías y ni “especular” para llegar bien al fin de semana. Se arriesga y se sobreexige de la mano de compañeros a los que les lleva más de 15 años a varios y suele utilizarlos como una parte central para que estar al “mismo nivel físico”.

»Entrenamiento “invisible”. El Cholo es uno de los personajes más concurridos en el Mundo Talleres. Un factor social que es asediado constantemente. Es invitado a todo tipo de reuniones. Pero él prioriza el cuidado del “descanso” y de lo que come fuera del complemento con el entrenamiento. Un secreto: se llevó a su madre a vivir con él que dejó el pueblo (General Cabrera) para ayudarlo al hijo con la comida “casera”, por el gusto personal también de tenerla a su lado y la tiene adecuada al asesoramiento nutricional. No suele salir de noche, salvo para cumplir con algún amigo y es difícil que consuma comidas ricas en grasas o alcohol. Por este tipo de actitudes es un jugador poco propenso a lesiones o a que el cuerpo le pase “factura”.

»Responsabilidad. Tiene una rutina de horarios que cumple a rajatabla. Y el orden de prioridad comienza por su familia, después el resto. Pero, principalmente, estar bien él. Nada librado al azar.

»Rendimiento. Lo primordial en Guiñazú es el estado físico. Es su prioridad. Mantener la resistencia, reacción y velocidad. No perder esos puntos para poder combinarlo con su técnica y visión de juego. Estar en perfecto estado físico para él es la clave a sus 39 años. Y así, cumple los 90 minutos de cada partido.

»Mando. Es el entrenador que Kudelka necesita dentro del campo de juego. Está en permanente contacto verbal como capitán y con la visión del juego del equipo. Tanto en defensa como en ataque.

»Precisión. Marca, recupera y juega simple. Sabe que no puede abusar de jugadas de dos o tres tiempos. Necesita jugar a un toque por gusto en el trato del balón, pero también porque es la manera de sostener la intención del DT. Jugando a un toque ha logrado que varios de sus compañeros se “contagien”. Eso dinamiza al equipo.

Guiñazú, “motor 3.9” como él lo repite cada día, es el ejemplo primario en un Talleres que se sigue construyendo con gran ambición.

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