Scott Dixon, quien había largado desde el primer puesto, sufrió un aparatoso choque, pero no sufrió heridas graves.


Scott Dixon, quien había largado desde el primer puesto, quedó fuera de las 500 Millas de Indianápolis tras una escalofriante colisión.

Su auto salió despedido por los aires e impactó contra la pared de seguridad, antes de partirse en dos.

Pese a la fuerza del impacto, el habitáculo del auto permaneció intacto y volvió a la pista, dejando una cauda de chispas y llamas.

Así, el campeón de la temporada de 2008 en la IndyCar pudo salir por su propio pie, mientras el público lo ovacionaba.

El neozelandés caminó hacia una ambulancia y se izó la bandera roja en la carrera, para que las cuadrillas de trabajadores retiraran los restos del vehículo, esparcidos en un radio de decenas de metros.

Fue revisado también en el centro del circuito y se le dio de alta.

“Sólo estoy un poco golpeado. Definitivamente fue un accidente muy duro”, comentó Dixon.


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