El hombre había conseguido el número de teléfono de forma casual. La llamaba entre 20 y 30 veces por día, incluso desde la cárcel.


Una condena habría terminado con el calvario de una abogada de Río Tercero que sufrió durante dos años el acoso de un hombre que no dejaba de llamarla por teléfono. Es que Fernando Sarmiento (34) fue condenado a tres años y cuatro meses de prisión efectiva por el delito de coacción continuada.

La víctima de esta situación era Romina Sueldo (35) y en 2016 se inició, por una casualidad, una historia de acoso que no la dejó en paz. El fallo fue firmado en las últimas horas por el juez José Argüello, de la Cámara del Crimen de Río Tercero.

Todo comenzó una mañana de 2016 cuando Romina se quedó sin batería en su teléfono e ingresó a una obra en construcción para solicitar un teléfono que le permita llamar a su marido ya que estaba embarazada de su segundo hijo y debía viajar a Córdoba a hacerse un control médico.

En ese momento fue cuando Fernando Sarmiento se ofreció amablemente para prestarle su teléfono. Allí iniciaron una conversación en la que el hombre terminó pidiéndole el número telefónico a la abogada para que lo asesore de forma legal.

Así fue como se inició una de las grandes pesadillas de Romina. El hombre comenzó a llamarla todos los días entre 20 y 30 veces por jornada.

“Primero con fines de conquista y después fue subiendo el tono de los mensajes”, declaró el juez José Argüello a El Doce. “Sarmiento la cosificó, la humilló”, agregó.

Incluso las veces que Sueldo lograba cambiar de número telefónico, Sarmiento se las arreglaba para conseguirlo. El hombre llamaba por teléfono a Tribunales, al Colegio de Abogados y llegó a llamar a dos ex parejas de la mujer.

La abogada también mudó su estudio jurídico y cerró todas sus cuentas en redes sociales. 

En esos años Sarmiento fue detenido y encarcelado por comercialización de estupefacientes y aún así siguió hostigando a la mujer desde la Cárcel de Bouwer, desde donde compraba chips telefónicos con este objetivo.

Las propuestas que el acusado le hizo a la mujer siempre fueron de índole sexual, según la causa, hasta su voluntad de que tuvieran un hijo juntos.

En su defensa, Sarmiento insistió en que todo se trató de “una historia de amor”. Pero durante la audiencia se notaba que Sueldo no logró superar la situación ya que no lograba dejar de llorar. 

El juez ordenó que se monitoreen todas las comunicaciones que Sarmiento tenga desde la cárcel y cumpla con un tratamiento psicológico y psiquiátrico durante el cumplimiento de su pena en Bouwer.





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