Su mejor amigo la traicionó y la mató: a dos años del femicidio de Catalina Gutiérrez
El 17 de julio de 2024, Córdoba quedó conmocionada por el asesinato de la joven de 21 años, en manos de Néstor Soto.


Este 17 de julio se cumplen dos años del femicidio de Catalina Gutiérrez, uno de los casos que más conmocionó a Córdoba durante 2024. La joven de 21 años fue asesinada por Néstor Daniel Aguilar Soto, quien integraba su círculo de amigos y cursaba con ella la carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

La investigación permitió reconstruir el hecho a partir de distintos elementos de prueba, entre ellos registros de geolocalización, cámaras de seguridad, mensajes y archivos encontrados en los dispositivos electrónicos del acusado. Con esas evidencias, la Justicia lo condenó a prisión perpetua por homicidio agravado por mediar violencia de género y por procurar su impunidad.
Catalina y Soto se conocieron en 2022 mientras estudiaban Arquitectura. Compartían el mismo grupo de amigos y mantenían un vínculo cercano. Durante el juicio, la Fiscalía sostuvo que con el paso del tiempo el acusado desarrolló una actitud posesiva hacia la joven, situación que se profundizó cuando ella comenzó una relación con Ezequiel "Zaza" García.
Según la investigación, Soto comenzó a realizarle reclamos frecuentes por el tiempo que compartía con otras personas e incluso protagonizó episodios de celos. También quedó acreditado que había sustraído las llaves del departamento del novio de Catalina para generar conflictos en la pareja.

Las pericias informáticas también incorporaron como prueba una serie de notas personales halladas en sus dispositivos. En una de ellas, titulada "Amigo invisible Cata" y protegida con la contraseña "Teamocati", expresaba sentimientos hacia la joven y reflejaba el malestar que le provocaba que esa relación no fuera correspondida.
El 17 de julio de 2024, Soto invitó a Catalina a su vivienda de barrio Jardín con el argumento de organizar una salida para jugar al bowling. De acuerdo con la sentencia, una discusión derivó en el ataque. El acusado golpeó a la joven, la inmovilizó con cinta adhesiva y posteriormente la estranguló.

Más tarde trasladó el cuerpo en el Renault Clio de la víctima hasta un descampado de barrio Ampliación Kennedy, donde intentó incendiar el vehículo.
Uno de los elementos más relevantes de la investigación fue la información obtenida del teléfono de Catalina, que continuaba compartiendo su ubicación en tiempo real.
Su hermana Lucía pudo advertir que el teléfono permaneció durante un tiempo frente a la vivienda de Soto antes de desplazarse hacia el lugar donde finalmente fue hallado el vehículo.

Ese registro, junto con las imágenes de cámaras de seguridad, los mensajes intercambiados y otras pericias tecnológicas, permitió reconstruir el recorrido realizado por el acusado y contrastar la versión que brindó inicialmente.
Tras abandonar el vehículo, Soto regresó a su domicilio y envió mensajes al grupo de amigos y al teléfono de Catalina para sostener que ella no había llegado al encuentro. Incluso participó de la búsqueda durante las primeras horas posteriores a la desaparición.
Con el avance de la investigación y el peso de las pruebas reunidas, Soto terminó confesando el crimen. La Cámara en lo Criminal y Correccional de 11° Nominación lo declaró culpable y lo condenó a prisión perpetua por homicidio agravado por mediar violencia de género y por procurar su impunidad.

A dos años del hecho, la sentencia reafirma que la traición de aquel que se decía amigo terminó en uno de los femicidios más atroces de la historia reciente de Córdoba.