Decenas de vecinos se quedaron con las manos vacías. Apuntan contra un colectivero de barrio Providencia. Interviene la Justicia.


En la Justicia de Córdoba comenzó a investigarse una causa que podría tener ribetes escandalosos e involucrar a gente “de peso” ligada al ambiente financiero de la ciudad.

Sucedió luego de que “salió a la luz” una presunta mesa de dinero que funcionaba en una despensa en barrio Providencia, y que ahora dejó con los bolsillos vacíos a decenas de vecinos.

Según la punta del ovillo de la causa, en la presunta financiera ilegal se habrían manejado millones de pesos (y también dólares) que “desaparecieron” de un momento a otro, dejando a los “inversores” sin posiblidad en muchos casos sin posibilidad de reclamo, dado que se trata de maniobras al margen de la ley.

La despensa, ubicada en calle Hualfin al 900, tiene ahora otros dueños que se despegan de lo ocurrido anteriormente.

La historia, difundida por La Voz del Interior, tiene en el centro de la escena a un colectivero de la empresa Coniferal llamado Ariel Joaquín (45). Al parecer, durante años, este hombre habría sido la “cara visible” de la mesa de dinero, que pagaba religiosamente con tasas de interés mensual de entre el cuatro y el cinco por ciento.

Decenas de vecinos del barrio, y personas de influencia de otros ámbitos financieros y políticos, habrían participado con sus ahorros. Hasta que…

“Chau, me fui”. El 8 de junio pasado, el WhatsApp de del colectivero puso en alerta a sus conocidos: “Chau, me fui”, Desde entonces, el dinero desapareció, en tanto que Joaquín estuvo internado en una clínica psiquiátrica y tiempo después salió.

Las especulaciones son muchas y la investigación judicial apenas comienza. Vecinos que hablaron con el matutino cordobés sospechan que el colectivero era únicamente la cara visible de todo, y que en realidad había gente “de peso” que manejaba la financiera ilegal desde el anonima.

En el barrio aparecieron carteles con la cara del colectivero con la frase “estafador”, pero luego los retiraron.

Hasta el momento, las acusaciones, sospechas y suspicacias son muchas. 

Carteles en el barrio contra el denunciado.





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