Hace dos años le descubrieron un nódulo en los testículos y a fines de julio volvió a ponerse los guantes. El fútbol fue su amuleto.


Maximiliano Cáceres tiene 24 años y hace dos le descubrieron un nódulo en los testículos, pero a fines de julio, tras ganarle al cáncer, el ex arquero de Argentino Peñarol, Racing y Unión Florida volvió a ponerse los guantes. 

Fueron 40 sesiones de quimioterapia y dos trasplantes de médula (24 y 18 días de internación, respectivamente), pero durante todo el proceso que le tocó atravesar seguía soñando con atajar. El fútbol fue su amuleto.

“El buzo de arquero era mi pijama en el hospital. Siempre estaban en mi bolso, junto con una pelotita pequeña. Me acompañaron siempre, como mi familia, mis amigos y mucha gente que ni conozco y me alentó en todo este proceso”, dice Maxi a Mundo D.

Maximiliano Cáceres, el arquero cordobés que le ganó al cáncer.

Como el fútbol era lo que lo mantenía centrado en la lucha contra la enfermedad, tanto médicos como enfermeras del Hospital Ferreyra y del Privado le hablaban todo el tiempo de que iba a volver a atajar. Y esa acción aparecía por las noches, en sus sueños. “Se movía en la cama, estiraba los brazos dormido. Cada noche era así. Soñaba partidos de fútbol”, cuenta su papá Eduardo.

Una tarde, mientras Maxi se bañaba sintió una dureza desconocida en uno de sus testículos. “Para el día del amigo de 2017, me voy a bañar y noto en uno de los testículos una dureza. No era normal. Pasó un tiempo, pensé que era un golpe. Hasta que le dije a mis viejos que necesitaba ir al médico para sacarme la duda. No imaginé que sería algo groso. Ahí me dan la noticia que tenía un nódulo y había que sacarlo. Me operé el 10 de agosto del 2017”, recuerda Pantera.

Maximiliano Cáceres, el arquero cordobés que le ganó al cáncer.

Según los médicos, la operación había salido perfecta y tendría que realizarse una serie de controles tiempo después. Pero, la enfermedad volvió a aparecer. “Yo seguía entrenando, trabajando. Me dejé de controlar y el problema apareció de nuevo. Que sirva de ejemplo para otros: no hay que confiarse. Empecé con un dolor en la espalda, del lado de los riñones. Lo dejé pasar. Hasta que no aguanté más. El médico me da la noticia que la enfermedad había vuelto a aparecer y tomado partes del cuerpo: los pulmones y parte del hígado. Hubo que empezar quimio urgente. Me operé el 10 de agosto del 2017 y un año después sucede esto. Mi primera quimio fue el 10 de septiembre. Ahí arrancó todo”, relata.

El día de la primera quimio sus amigos recibieron un mensaje de whatsapp que pinta de cuerpo entero a Cáceres: “Muchachos, hoy arranca la primera fecha del campeonato de quimioterapias 2018/19. Vamos con todo. Hay que ganar este partido sí o sí”.

Maximiliano Cáceres, el arquero cordobés que le ganó al cáncer.

En un año, Maxi pasó por buenas y malas. Y, claro, también estuvo cerca de aflojar, pero su sueño de volver a calzarse el buzo con el 1 le devolvieron las fuerzas. “Es muy fuerte el cachetazo que nos tocó vivir. Porque ‘Maxi’ hizo siempre vida sana. Era el fútbol, la familia, el estudio. Pero te toca y son lecciones que hay que aprender, te hacen más fuerte”, cuenta su mamá Liliana.

Sus padres y sus dos hermanas menores (Candela y Giuliana) fueron parte importante en el sostén necesario para el flaco de sonrisa enorme. Pasaron 12 meses de los más difíciles pero hoy la mirada es a futuro.

Maximiliano Cáceres, el arquero cordobés que le ganó al cáncer.

“La caída del pelo, los vomitos, no me afectaron tanto. Me golpeó mucho más verme en el espejo tan flaco, no aguantar estar parado y que mamá me tenga que bañar en una silla. Pero el fútbol me empezó a sacar adelante”, dice “Maxi”.

El fútbol lo empezó a sacar adelante y la Escuela de Arqueros (EEAF) creada por Andrés Coronados fue su refugio. “Cada vez que iba a ver los entrenamientos, volvía con más energía, enchufado. Con ganas de continuar la recuperación”, dice.

Maximiliano Cáceres, el arquero cordobés que le ganó al cáncer.

Una vez finalizadas las sesiones de quimio y el segundo trasplante de médula, el 5 de julio pasado recibió el alta del doctor García y su equipo. Ese mismo día, como premio, fue invitado por Talleres (club del que es socio) para conocer al plantel profesional en La Boutique.

“Entré a la cancha, pisé el césped y sentí unas ganas locas de atajar. Fue una emoción increíble”, dice el arquero que unos días después recibió un permiso provisorio de parte de Martín Alonso, su médico de cabecera, para hacer actividad física. 

Maximiliano Cáceres, el arquero cordobés que le ganó al cáncer.

Maxi no lo dudó: se puso los guantes, el buzo de arquero y se sumó a las prácticas en la escuela de porteros.

“Quiero agradecerle a mi familia, a mis amigos. Al doctor Alonso y a todos los doctores y enfermeras del Privado y el Hospital Ferreyra. Yo no soy un héroe como muchos me dicen. Apenas soy una persona que sobre llevó un problema como tenemos todos, más o menos graves. Ante una situación o problema, hay que aferrarse a la vida. Hay que ser positivos y creer en uno mismo. Y aprender a disfrutar cada momento, cada instante de la vida, porque es muy linda. Todavía no caigo de todo lo que pasó, todo lo que viví. Cuando volví a entrenar fue agradecer a Dios, a la vida, por otra oportunidad más”, cierra Maxi, quien sueña con volver a atajar en un club. 

Maximiliano Cáceres, el arquero cordobés que le ganó al cáncer.





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