Una máxima en el viejo fútbol ajeno a la tecnología era que el mejor árbitro era el que pasaba inadvertido. Si un juez ganaba protagonismo y se terminaba hablando más de él que de los jugadores, algo andaba mal.
En esta Copa América 2019, obtenida por Brasil, se amplificó la incidencia de los arbitrajes. Porque la inserción del VAR lejos de instalar la justica, dejó en llamas la sensación despojo.
#Video El saludo entre Bolsonaro y Domínguez, presidente de la CONMEBOL, en el primer gol de Brasil ante Perú en el Maracaná... https://t.co/vu0ZON8BuG
— SportsCenter (@SC_ESPN) July 7, 2019
El principal beneficiado resultó el campeón Brasil. Un equipo sin el brillo esperable y hasta exigible que no encendió a su gente (ni siquiera en la vuelta olímpica en un Maracaná apático) y que tal vez apenas cerró la herida abierta del fracaso en el Mundial 2014.
Acá podemos ver claramente el tremendo patadón que sufrió Everton en el penal que le cobraron a Brasil sobre el cierre del partido 🙄🙄🙄 pic.twitter.com/pFafQglJGE
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Este Brasil sufrió en carne propia al VAR en la primera fase, cuando la implementación de la tecnología se volvió tediosa porque se tardaba una eternidad en las decisiones.
Le anularon un par de goles en el 0-0 con Venezuela, como antes había recibido desde la comprobación un penal para abrir el partido inaugural ante Bolivia (la noche de los silbidos y la impaciencia para el seleccionado de Tité).
Después, la semifinal alcanzó el climax de la contrversia y la suspicacia, porque Brasil le ganó a Argentina, mientras dos penales evidentes quedaron en la nada, y el árbitro ecuatoriano Roddy Zambrano y los encargados del VAR se tiraban la pelotita.
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"NO HAY NADA QUE REVISAR"
El árbitro le dijo eso al Kun Agüero en el clarísimo penal que le cometieron y no cobraron. ¡Escuchá lo que contó el delantero!https://t.co/5x5kHkEOxd
A la inversa de Brasil, la Selección argentina pasó de un penal en la nebulosa contra Paraguay que lo dejó con vida para clasificar, a la frustración e impotencia por merecer mejor suerte y mejor trato contra el Scratch.
Más la expulsión de Lionel Messi por la expulsión frente a Chile, claramente revisable, y que hizo explotar del todo al astro del Barcelona por lo que consideró un acto de "corrupción".
🎙️ Lo más importante de la rueda de prensa de Messi
— Diario Olé (@DiarioOle) July 6, 2019
💬 "Lo que dije la vez pasada capaz me pasó factura y fue mandado"
💬 "No fui por todo un poco. Creo que nosotros no tenemos
que ser parte de esta corrupción" pic.twitter.com/IOsDtfvl3v
Con el agravante de que, por sus críticas que rebotaron en todo el planeta fútbol, habría recibido una represalía más emparentada con un código mafioso que con la necesidad aceptar los errores e intentar corregirlos.
Como presidente de @afa estoy convencido de la búsqueda de la transparencia, la profesionalización y el desarrollo del fútbol. Es por eso que deseo una profunda reflexión sobre lo sucedido, a fines de trabajar juntos por un fútbol sudamericano limpio, justo y libre de sospechas.
— Chiqui Tapia (@tapiachiqui) July 7, 2019
También es cierto que sobrevino una marea de quejas, por otro rasgo característico argentino, el de "llorar". Y con exigencias de "transparencia" de parte por ejemplo de un Claudio Tapia, presidente de una AFA en estado de sospecha casi permanente.
Este Brasil sin grandes luces pero aún así con méritos para alcanzar otra final y levantar otra copa, no quedará en el historial de su rica galería de conquistas. Se hablará mucho más tiempo del VAR.
- Jesús, ¿cómo ganó Brasil la Copa América?
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