Volvió a ser la Joya. Demostró que puede ser el tan esperado socio para el 10. ¿Fin del complejo?


De ser considerado un potencial socio futbolístico para Lionel Messi, a estar cerca de quedar excluído de la lista para la Copa América, por las objeciones por su rendimiento.

Paulo Dybala se reencontró con su nivel, demostró y se demostró a si mismo que hay conexión con Messi, y resulta el saldo favorable para una Selección que precisa alternativas cuando falla el plan A.

De hecho, Lionel Scaloni, en sus ensayos de novato, lo terminó incluyendo en la nómina ante la eventualidad de que falte Messi. No para asociarlos en una misma formación.

Dybala asomó contra Catar, en la victoria que significó la clasificación cuando había mucho temor por un fiasco.

El puñado de minutos en cancha ante Venezuela y Brasil eclipsó esa luz que empezaba a reflejar. Hasta que se encendió en el partido por el tercer puesto frente a Chile.

Y fue la Joya. El Dybala que se ganó el mote en Instituto, el que brilló en Italia, el jugador distinto y distinguido. El posible socio de Messi.

Jugaron juntos, y en el lapso en el que sus caminos se cruzaron nuevamente, hasta la inesperada expulsión del crack del Barcelona, hubo química entre los dos.

El mejor partido de Dybala en la Selección. Un golazo, fútbol e ilusión. Todavía hay tiempo para un reencuentro, para que sea presente y futuro inmediato.






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