Este martes todos mirarán al cielo. Y el sol jugando a las escondidas no será la única noticia. Porque nada opaca el clásico mundial de Copa América.


Será un súper martes. La función arrancá a la tarde, con el tan promocionado eclipse solar, y por la noche con el no menos esperado Argentina-Brasil por Copa América. Dos espectáculos dignos de verse.

En realidad, a la Selección “no había ojos para mirararla en el comienzo del torneo. Fue mejorando en medio de la competencia y obtuvo casi sin despeinarse una clasificación que se había complicado. Y en los últimos encuentros ya se dejó mirar, sin daños para la visión.

Y este martes, es un choque de planetas. Un “ballet cósmico”, uno de esos acontecimientos que rara vez se pueden ver.​ Un clásico mundial para definir al finalista del continente.

Como aquel duelo en Italia ’90, cuando buena parte del planeta se paralizó cuando se juntaron un barrilete cósmico y un Pájaro Canniggia en modo cohete. 

Ganarle a Brasil, mál que nos pese, ocurre de tanto en tanto. Casi como el paso del cometa Halley. Un triunfo muy recordado tuvo tonada cordobesa, como el eclipse de mañana. Y por el Piojo Claudio López.

Con una constelación de astros de los dos lados, y un Lionel Messi quien, aún sin brillar con luz propia todavía, sigue siendo el centro de la galaxia.

A diferencia del eclispse, el partido se podrá ver directamente… Eso sí, con sobresaltos, ya que entraña riesgos.

Un martes único, porque pasarán casi 400 años para otro eclipse de estas características. Que no pase tanto para otro Argentina-Brasil, porque para los futboleros es tocar el cielo con las manos.

Juega la Selección, enfrenta a los brasileños en su tierra, y por el pase a una final. Ojalá que el sol salga para Argentina. 

 






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