Lo revela una investigación inédita del Instituto de Virología de la UNC. Por qué se trata de un dato preocupante.


La clamidia es una infección de transmisión sexual (ITS) ocasionada por una bacteria (Chlamydia trachomatis).

Es la más prevalente en el mundo, dentro de las ITS bacterianas. En mujeres, prácticamente el 75% de las veces carece de síntomas.

Por esta razón, usualmente el diagnóstico llega cuando ya generó complicaciones de mayor envergadura.

En embarazadas, la clamidia puede desencadenar rupturas tempranas de membrana, partos prematuros, abortos espontáneos, nacimientos con bajo peso y endometritis posparto.

Un estudio del Instituto de Virología de la UNC y un estudio preocupante sobre la clamidia en el embarazo. (Unciencia)

Se sabe, también, que hasta siete de cada diez recién nacidos de madres infectadas, desarrollan neumonías o conjuntivitis durante el primer mes de vida y que, en algunos casos, requerirán permanecer internados. En estos casos, el contagio se produce a través del canal de parto.

Pese a ello, el tratamiento contra la clamidia es extremadamente simple. Una sola dosis de antibiótico (azitromicina), administrado en forma de pastilla, es suficiente para curar tanto a hombres como mujeres.

En este sentido, el único obstáculo para evitar todas estas complicacioneses la ausencia de un diagnóstico oportuno.

Un estudio del Instituto de Virología de la UNC y un estudio preocupante sobre la clamidia en el embarazo. (Unciencia)

Y sucede que los test para determinar la infección por Chlamydia trachomatis no están incluidos en el protocolo de exámenes rutinarios a los que deben someterse las futuras madres.

Un estudio del Instituto de Virología “Dr. José M. Vanella” de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba buscó determinar –aplicando técnicas de biología molecular– la prevalencia de esta ITS en mujeres de entre 14 y 43 años, con un embarazo de entre 35 y 37 semanas de gestación.

El trabajo es parte de la tesis doctoral en Medicina y Cirugía de Ximena Kiguen, quien analizó 509 muestras obtenidas de los hisopados cervicales practicados a mujeres de distintos niveles socioeconómicos, que se atendieron en la Dirección de Especialidades Médicas de la Municipalidad de Córdoba o en los Laboratorios LACE.

La toma de estas muestras se concretó entre septiembre de 2014 y febrero de 2015, en el mismo procedimiento en que las embarazadas concurrieron a esos centros de salud para realizarse el testeo del estreptococo Grupo B agalactiae, un examen obligatorio establecido por ley 26.369 en 2008.

Los resultados indican que la prevalencia de infección por Chlamydia trachomatis para este grupo poblacional es del 6,9%, ya que hubo 35 casos positivos del total de muestras evaluadas, según señala el sitio Unciencia.

Embarazo.

En cuanto a la situación socioeconómica, 32 resultados positivos correspondieron a mujeres de escasos recursos y los 3 restantes a embarazadas en mejor posición económica.

Respecto a la edad, las jóvenes de entre 21 años y 25 años presentaron 2,9 veces más riesgo de infección que aquellas embarazadas que se ubicaron por encima y por debajo de ese rango etáreo.

Con esos datos, la investigación recomienda que un eventual programa de testeo impulsado para detectar afecciones por Chlamydia trachomatis se enfoque en mujeres embarazadas de menos de 25 años y de escasos recursos económicos.

El riesgo de la mamá se traslada luego al bebé.

“Nuestra idea era saber exactamente qué estaba pasando con esta población en Córdoba y ver si podíamos encontrar algún grupo que tuviera más riesgo”, explica Ximena Kiguen, la autora principal del estudio.

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