La víctima asegura que el imputado la obligó a realizarle sexo oral. Posteriormente hizo la denuncia en la Comisaría de la Mujer. Dijo además que le recomendaron no hacer la denuncia.


Presidió el acto Jorge Odorisio, juez penal; por el Ministerio Público Fiscal se hicieron presentes Martín Cárcamo, fiscal general y Lorena Garate, funcionaria de fiscalía; la querella fue ejercida por Eduardo Stepa; en tanto que Guillermo Iglesias actuó en defensa del imputado como abogado particular.

El ilícito contra la integridad sexual ventilado en debate acontece el día 23 de marzo del año 2017, siendo aproximadamente las 15.15 hs., en circunstancias en que la víctima concurrió por una entrevista de trabajo a la oficina donde se desempeñaba el imputado. Una vez concluida la entrevista laboral, cuando la víctima se disponía a retirarse, el imputado aprovechando que se encontraba a solas con la víctima, de manera sorpresiva se abalanzó sobre la misma, la tiró sobre un sillón y le dijo que lo volvía loco. Inmediatamente, el imputado obligó a la víctima a que le practicara sexo oral. Luego ésta vomita en un tacho de basura negro de la oficina del lugar. Calificando jurídicamente el mismo como “abuso sexual gravemente ultrajante”.

El primer testimonio fue el relato del hecho por parte de la víctima, al cual calificó como “muy traumático”. Días después realiza la denuncia en la Comisaría de la Mujer y seguidamente entró en un estado depresivo, recordó. Luego comenzó con un tratamiento psicológico y psiquiátrico con medicación que aún continúa. También la víctima refirió que la ex diputada provincial Viviana Navarro le sugiere que debía retirar la denuncia porque perjudicaba a la agrupación política peronista a la que pertenecía.

La psicóloga del Cuerpo Médico Forense, Lic. Mariana Sánchez, intervino en el caso manteniendo entrevistas con la víctima y con el imputado. Se entrevistó varias veces con la víctima que “se mostró muy angustiada y con alto grado de enojo respecto a lo sucedido”. Su relato es compatible con una situación de abuso sexual, aseguró la profesional. “El relato por todos sus detalles es creíble”, concluyó la psicóloga forense. Respecto de la intervención sobre “el perfil de personalidad del imputado, se presentó lúcido orientado en tiempo y espacio” expresó. Sin particularidades en cuanto a aspectos de pensamiento y memoria, no se evidenciaron dificultades en el control de los impulsos. “Es una persona en general estable emocionalmente y no se evidencias patologías ni desconexión con la realidad”, argumentó.

Seguidamente la psiquiatra que atendió a la víctima en el Hospital Regional expresó que ingresó con sintomatología ansiosa, ataques de pánico, desconectada parcialmente de la realidad, como perdida. Refiere que había sido abusada sexualmente, síndrome conversivo con hormigueos en las manos y los pies. Lloraba y era muy difícil tener una comunicación fluida con ella en ese momento. Le recetó antipsicótico para estabilizar el ánimo y ayudarla a dormir. Esta situación genera un estrés postraumático grave y un síndrome depresivo asociado al estrés.




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