Fue un acto emotivo, ante la pérdida de un ser querido. La familia decidió escribir una carta que arrojó al mar en una botella de plástico. 13.000 km después, hubo respuesta.


Pierina Sosa perdió al compañero de su vida a causa de un ACV. El dolor de ella y sus 2 hijos fue enorme. “Mi hija se enojó con Dios”, contó. Un año después, el 5 de marzo de 2016, día del aniversario del fallecimiento de Rodolfo Fitipaldi (Fito), se acercaron a la playa en donde escribieron una carta que colocaron en el interior de una botella, protegida con una bolsita de nylon. La arrojaron al mar esperando que encontrara un destino.

Rodolfo y familia, en la zona de la cordillera.

“En la carta iban nuestros sentimientos. Fue una forma de decirles a Romina y Gonzalo que expresaran lo que sentían. Les dije que si la botella encontraba un destino significaban dos cosas: que en algún lugar su padre les va a ser notar lo que escribieron y por otro lado que Dios existe. Por dentro pensaba que ojalá llegara a una playa cercana aunque sea, que alguien la vea, para que mi hija pueda sanar”.

Pasaron 2 años y 2 meses “y un día esperando a Romi que salía de una actividad, reviso el correo y veo uno que me llama la atención. Ahí me decían que la botella había llegado a Australia, que la había encontrado Stephen Hockey el 17 de mayo de 2019“.

Pierina y sus hijos.

“Vive en el sur de Australia, a unos 20 Km de Mont Gambier y me contó que encontró la botella a orillas del mar, que notó que había algo en su interior. Apenas la encontró me envió el correo, con una foto de la nota que estaba en el auto. Cuando mi hija vió esto no terminó de leer porque era muy impactante“.

Stephen Hockey , el australiano que encontró la botella.

“Hoy Romi está sanando,tomando carrera,  esto ha sido una caricia al alma. Ni Stephen ni nosotros nos imaginamos que esto podía pasar, que la botella viajara unos 13 mil kilómetros”. 




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