Atención: Quiénes no deben tomar té de ruda este 1° de agosto, según los especialistas
En el marco de la costumbre popular para alejar los males y renovar energías, profesionales de la salud advirtieron sobre los riesgos de esta infusión.


Como cada 1° de agosto, miles de personas en todo el país se preparan para cumplir con el tradicional ritual de beber té o caña con ruda. Esta costumbre ancestral, profundamente arraigada en el país y vinculada a la bienvenida de un nuevo ciclo, se realiza con el objetivo de alejar los males y proteger la salud en una época históricamente asociada a las bajas temperaturas. Sin embargo, de cara a la festividad, especialistas del ámbito sanitario emitieron una serie de recomendaciones para concientizar sobre su consumo responsable.

Si bien se trata de una tradición cultural que merece respeto, los médicos recordaron que la ruda posee componentes activos que pueden resultar perjudiciales para el organismo si no se administra con precaución.

Los especialistas fueron categóricos al precisar qué sectores de la población deben abstenerse de ingerir esta bebida. Según explicaron los profesionales, el té de ruda no debe administrarse bajo ninguna circunstancia a niños, embarazadas ni adultos mayores.
"Puede contener sustancias tóxicas capaces de provocar náuseas, vómitos, mareos y dolor abdominal", advirtieron sobre los efectos adversos que puede desencadenar en estos grupos vulnerables. Asimismo, aclararon que, aunque popularmente se utilice para calmar molestias digestivas o cólicos, no existen estudios ni pruebas científicas que respalden propiedades medicinales o curativas.


Para aquellos adultos sanos que elijan mantener viva la tradición durante esta jornada, las indicaciones médicas apuntan a hacerlo estrictamente con moderación. La sugerencia de los profesionales es limitar la ingesta a uno o dos sorbos únicamente para cumplir con el ritual.
Se remarcó que ingerir esta planta en grandes cantidades puede derivar en complicaciones de salud importantes. Por último, enfatizaron que ningún ritual popular reemplaza las medidas de prevención médica, el esquema de vacunación ni los hábitos saludables, por lo que ante la aparición de cualquier síntoma se debe consultar inmediatamente a un profesional.