Se trata de obras de pintura y embellecimiento del templo esperando la visita de miles de peregrinos de todo el país.


Se están realizando intervenciones edilicias en la Catedral Basílica y Santuario Mariano a días del inicio de las fiestas en honor a la Virgen del Valle, y del lanzamiento del Año Jubilar por los 400 años del hallazgo de la bendita Imagen.

El Rector de la Catedral Basílica y Santuario Mariano, Pbro. José Antonio Díaz, destacó que una de las intervenciones ya terminada es la Capilla del Santísimo Sacramento, ubicada al final de la nave lateral norte. La misma “fue inaugurada el Martes Santo, durante la Misa Crismal, y fue un regalo que hemos querido hacerle a la Virgen para sus 400 años. Nada más importante para la Madre que su Hijo tenga un lugar digno”, sobre todo, “teniendo en cuenta que la Catedral está dedicada al Santísimo Sacramento; ése fue un paso importante”.

“Luego, pensando en darle mejor presencia a la pintura interna de la Catedral, empezamos a buscar la forma de reemplazar el verde que tenía por un color que esté en sintonía con el techo, que no se tocó, sí se repintaron los cupolines de los laterales, y ahora estamos terminando el zócalo”, aseguró.

“También había necesidad de pintar nuevamente el exterior de la Catedral, algo que ya habíamos hecho hace cuatro años, pero era necesario hacerlo nuevamente”, confirmó.

El Rector del Santuario mencionó que otra cosa pendiente “es el reloj electrónico, que lo habíamos presentado hace un par años, aproximadamente, pero no está funcionando”.

En este sentido comentó que “al anterior lo bajamos porque ya no conseguíamos los componentes para arreglarlo, era algo difícil de mantener, y lo electrónico parecía ser una garantía, pero al final no lo fue. El caso es que hay opciones de que el reloj, además, esté sincronizado con el sonido de las campanas. Eso estamos viendo”.

Con relación a las cruces de las cúpulas laterales del Santuario Mariano, el Padre Díaz dijo que “fue la gente quien se percató y nos vino a avisar que una de las cruces del ala norte estaba inclinada. Desde entonces empezamos a hacer estudios a través de un dron y no lográbamos ver bien los detalles. Suponíamos que se trataba de cansancio de material, pero a través de una pluma, que vino desde Tucumán en calidad de préstamo a la diócesis, por gestión de Mons. Luis Urbanc, logramos aproximarnos. Con la ayuda de Defensa Civil se pudo mirar, evaluar y luego del informe pertinente, se pudo establecer que estaba cortada en uno de los nervios. Eso provocó que la cruz se inclinara, y estaba en riesgo de caerse, por eso se tomó la decisión de cortarla y a la otra también”.




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