La volatilidad del mercado de granos en plena pandemia, y el rol de Argentina.


El mercado internacional de granos estuvo sostenido el último mes por dos variables, el riesgo productivo en EE. UU. dada la sequía que afectó parte del cinturón maicero de este país y las importaciones que China viene realizando, cumpliendo con el acuerdo comercial entre ambos países.

Comenzada la cosecha de maíz y soja en EE.UU., el riesgo productivo queda de lado y es la demanda del país oriental el principal sostén de las cotizaciones. Según informó el USDA el lunes pasado la cosecha de maíz muestra un avance del 8% mientras que la de soja un 6%, en línea con los promedios históricos. Recordemos que en su último informe la Secretaría de Agricultura de EE.UU. redujo la producción estimada de maíz en 9,6 mill.tt. y la de soja en 3 mill.tt.

REUTERS/Agustin Marcarian

Respecto a las ventas al exterior de EE.UU., el USDA viene informando semana tras semana exportaciones tanto de maíz como de soja cuyo principal destino es China. El gigante asiático lleva comprando hasta la semana finalizada el 25/9 productos del agro estadounidense en 14 de las últimas 16 Jornadas. Según el último informe, EE.UU. lleva comprometido de la campaña 2020/21 un 61.5% de las exportaciones de soja y un 38% de las exportaciones de maíz. El adelanto es notable en soja superando ampliamente promedio para la época (50%), mientras el maíz está levemente por delante del promedio.

La participación de China en el mercado de soja no sorprende ya que este país se abastece fuertemente del mercado externo y es el principal jugador desde hace muchos años. Sin embargo, este año lo que ha sorprendido es la participación en las compras de maíz, producto que si bien importa no lo hace de manera sistemática. Diversas razones explican las compras de maíz por parte de China:

  1. Menor producción de maíz esperada por una caída en el área sembrada y por las malas condiciones climáticas. En las últimas semanas se produjeron fuertes vientos y lluvias en la zona productiva lo que podría reducir la producción estimada en un 4% (10 mill.tt). 
  2. Una mayor demanda interna por recomposición de los niveles de stocks de cerdos y de aves luego de que la fiebre porcina africana redujera fuertemente los niveles de producción el año pasado.

En su último informe mensual el USDA no varió las importaciones de maíz de China manteniéndolas en 7 millones de toneladas, aunque a la fecha ya lleva compradas más de 10 millones toneladas por lo que el número podría modificarse en futuros informes. Hay comentarios en el mercado de que China debería tener que importar unas 20 mill.tt. para suplir la demanda interna.

A.P. Moller-Maersk A/S – Shanghai, China Photographer: Qilai Shen/Bloomberg

Barco carguero Soro Enshi en puerto de aguas profundas de Yangshan.

Los fondos especulativos en Chicago estuvieron activos comprando para dar vuelta sus posiciones netas vendidas, como consecuencia la soja alcanzó niveles máximos en su posición comprada desde mayo de 2018. En maíz los fondos lograr revertir y estar comprados hace dos semanas, mientras que el trigo limitado por gran oferta mundial volvió a estar vendido. Un indicador muy mirado por el mercado para analizar las cotizaciones es el Índice de Fuerza Relativa (RSI), muestra la fuerza del precio mediante la comparación de los movimientos individuales al alza o a la baja, que alcanzó niveles que indican posible reversión en la tendencia.

La demanda del gigante asiático que venía de 14 días consecutivos de compras sobre EE.UU. frenó sus movimientos jueves y viernes, al no realizar operaciones sobre dicha plaza. No es alarmante presenciar mermas en las ventas dado que los valores alcanzados son elevados para la fecha pero es la señal que los mercados miran de cerca. Este factor sumado a la mayor firmeza del dólar que se observó en la última semana fueron dos factores que alentaron una toma de ganancias.

La divisa norteamericana venía devaluándose e impulsando las cotizaciones de los commodities. Sin embargo, en la última semana los temores que se produjeron en el mercado por el rebrote de COVID-19 en Europa generando un posible freno en la actividad económica y una mayor búsqueda de activos seguros, llevaron a la apreciación de la moneda y salida de los granos.

Camión de cereales – Fotografía: Ramiro Bustinza

De todos modos, hay que señalar que los precios crecieron alrededor de un 20% tanto para soja como maíz en los pasados 45 días en Chicago. Los valores relativos de los precios en EE.UU. invitan a destinar más área a soja para la próxima campaña. Misma situación se muestra en Brasil donde la superficie productiva crecería 6% y se destinaría en su totalidad para la oleaginosa.

En nuestro país la relación de precios a favor de la misma y la menor inversión necesaria respecto al maíz en un contexto de incertidumbre política y económica, apuntan a mayor siembra de soja.

En el mediano plazo, el mercado comenzará a cambiar de foco y a observar más de cerca a Sudamérica donde está comenzando la siembra del maíz y de soja para la próxima campaña y donde los pronósticos dan cuenta de una alta probabilidad de que se observe un año Niña. La falta de precipitaciones en Sudamérica puede afectar el desarrollo de los granos por sembrarse y el trigo en desarrollo. Las condiciones para el trigo solo se mantienen adecuadas en la provincia de Buenos Aires y el resto del país sufre las consecuencias de la sequía con pronósticos para nada alentadores. La siembra de maíz da sus primeros pasos pero de no llover los planteos podrían verse afectados.

Soja a cosechar – Ramiro Bustinza – Miramar Argentina

En este contexto en la última semana la Bolsa de Cereales realizó el lanzamiento de la campaña gruesa 2020/21 para nuestro país. Este organismo estimó un recorte en la producción de soja y maíz, a 46,5 y 47 mill.tt. respectivamente. En cuanto al trigo, la Bolsa redujo su proyección de 21 a 17,5 mill.tt.

Por: Grupo Analisis de Mercados FyO.




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