El homicidio ocurrió el pasado jueves 18 de julio, en su propio domicilio.


A 21 días del homicidio de la doctora, en su propia casa la Justicia, pese a que trabajos investigativos dieron cuenta que se trataría de un crimen familiar, no tiene a ningún sospechoso y solo aguarda cotejos de pruebas con resultados químicos del Laboratorio Forense. Tras cartón, aceptaron a sus hijos como querellantes.

La muerte de Zulma Malvar, reconocida médica de San Julián, sigue sin resolverse. Ocurrió el pasado jueves 18 de julio, en su propio domicilio.

La causa, de la que tomó las riendas de la investigación el juez titular del Juzgado de Instrucción de la localidad, Dr. Ludovico Pio Pala, tras la feria judicial, está en stand by hasta que puedan cotejarse algunas pruebas y resultados del Laboratorio Forense. No hay nuevas directivas para la Policía y el expediente sigue analizándose, mientras tanto, la sociedad reclama y muchos sectores entienden que no se actuó ni se actúa con la celeridad y premura que requiere el caso.

Los trabajos investigativos desplegados por la Policía, con comitivas de la División de Investigaciones y División Criminalística de Río Gallegos, ya dieron la hipótesis hace tiempo a la Justicia: un crimen familiar. Por ahora no hay pistas ni indicios que llevaran el caso hacia otro rumbo.

Cabe señalar que la investigación inició con la Dra. Anahí Mardones como jueza subrogante, quien además de instruir y supervisar toda la serie de pesquisas realizadas junto al fiscal Alejandro Victoria y el secretario Gustavo Astobiza, ordenó uno de los dos allanamientos hasta el día de hoy realizados: en el domicilio de la nuera de Zulma, Cristina Burgos.

Vale mencionar que el procedimiento fue realizado el 25 de julio. Días antes, la Policía ya había entregado el informe de los trabajos realizados al juzgado, en cuyas apreciaciones se pudo conocer el requerimiento para la realización de dos allanamientos: uno en la casa de esta mujer, y el otro en el domicilio del hijo de Zulma, Alejandro Jodar.

Los indicios presentados para este último no fueron tenidos en cuenta por la Justicia. Lo que constaría en el expediente es que los perros utilizados en la escena del crimen con el cuerpo de Malvar marcaron dos veces la casa de Jodar, quien reside en la misma manzana que su madre.

El hijo de la doctora es un hombre cercano a las autoridades judiciales y trabaja en el mismo juzgado que hoy investiga el crimen de su madre. Según el primer informe policial, fue uno de los primeros en hallar a la mujer fallecida cuando la primera comitiva de autoridades llegó al lugar.

El hecho de que Jodar trabaje allí y sea cercano a quienes investigan el homicidio puede haber tenido incidencia en cómo se manejó la causa puertas adentro de la Justicia. Aunque esto fue descartado -obviamente- por el fiscal Alejandro Victoria en su última conferencia de prensa. Aseveró en la misma que trabajan “sin descansar” para esclarecer el hecho y que desde el juzgado no hay ningún tipo de entorpecimiento para dar con el o los responsables del crimen.

Las últimas novedades son que el juzgado aceptó como querellante a Jodar (y a sus otros dos hermanos, que residen en Córdoba). Por lo tanto, tendrán acceso al expediente y a todos los detalles y acciones que de ahora en más se obtengan en el avance de la misma.

Como mínimo, esto llama la atención porque, como se remarcó en párrafos anteriores, la principal hipótesis es que fue un crimen familiar y, en ese sentido, no se descarta la participación del hijo.

En relación a esto último, el fiscal siempre remarcó en sus declaraciones públicas que “no se descarta nada” y en su última conferencia, ante un interrogante de una periodista local, no desmintió que las pruebas de la escena del crimen comprometiesen al entorno familiar, limitándose a contestar que todo “es para analizar”.

fuente opinion austral





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