Jorge Drexler: “No tengo idea cómo hacer un hit”



El cantautor, que desde el jueves realizará cuatro shows en el Gran Rex, siente que componer un disco debería ser más lúdico. En Salvavidas de hielo pone el énfasis en la dispersión de la que somos víctimas con sólo hacer un click en la computadora. El monitor te hipnotiza, te tiene a su merced, grafica.

Por Javier Firpo (jfirpo@larazon.com.ar)

Cuenta regresiva para el ansiado regreso a Buenos Aires de Jorge Drexler. Sólo 48 horas para que el uruguayo afincado en Madrid vuelva a subirse al escenario del Gran Rex para dar a conocer “Salvavidas de hielo”, un disco en el que pinta sabiamente los tiempos en los que vivimos hoy, embadurnados de tecnología en sus diversos tipos. Reconoce el autor de “Sea”, “Me hacés bien” y “Guitarra y vos” que le costó más de lo esperado terminar su disco, admitiendo que la distracción es su peor enemiga. “La dispersión, pero también ser curioso y goloso me demoraron horrores. Soy indisciplinado porque soy un disfrutador de la vida y de la escritura de canciones que no tengan que formar parte de un disco”, remarca sonriente Drexler, que el jueves realizará el primero de los cuatro recitales previstos en la calle Corrientes. “Cuando hay que estar más enfocado en el trabajo es cuando aparecen atractivos puntos de fuga que atentan contra la periodicidad y la conducta”, reflexiona.

Llama la atención que te describas como “indisciplinado”…

Tengo un toc que pasa por no repetirme, escapando a viejas y exitosas fórmulas que no te garantizan nada. Entonces en el afán de ser novedoso e innovador me fui demorando y, por supuesto, distrayendo.

La dispersión es una realidad que gozamos y sufrimos todos en esta cultura del zapping…

Sí, claro, la dispersión es un mal endémico del que cada vez menos gente está exenta. Entro a internet para buscar algo específico y termino enfrascado viendo los goles de Peñarol. Me enoja decirlo, me rebela, pero no lo puedo evitar… El talón de Aquiles del que todos somos vulnerables… El monitor te va hipnotizando hasta que me tiene a su merced y uno termina surfeando la realidad, sabiendo muy poco de muchísimas cosas, cuando la idea original es ser un buceador y entender mucho pero de una sola cosa.

¿Estamos atrapados sin salida?

Es un callejón con una orificio pequeñito de escapatoria, que estoy rastreando hace tiempo, como si se trata del tesoro más preciado. Vivimos en una realidad compleja y antagónica en el que la conectividad y el silencio son imperiosos.

Escribiste en este nuevo CD una oda al impulso gregario de comunicación (“Telefonía”), a la que le sigue una suerte de queja a la evolución salvaje de la tecnología (“Silencio”)…

Todo lo que escribo es una versión parcial y subjetiva de la realidad. No es todo tan lineal, sabemos que hay cosas que para que vivan hay que dejarlas quietas. Las canciones son rendijas de la realidad, nada más… Por eso me permito ser contradictorio y rescato la comunicación para luego acentuar que el silencio es salud.

¿En tus canciones reflejás más lo que tenés o lo que deseás?

Yo no canto sobre las cosas que tengo, sino sobre las cosas que aspiro, y el silencio es algo que anhelo profundamente.

Hace saber Drexler -que actuará también viernes, sábado y domingo en el Rex- que crear un disco es un misterio y que siempre sobrevuela ese vértigo de la página en blanco. “Suele decir presente esa especie de parca mental, como así la mecanización o la repetición”, enfatiza el cantautor de 53 años.

¿Cómo se evita caer en la repetición?

Con disciplina, concentración y obedeciendo a una rutina de trabajo. Si estoy dos horas escribiendo, estoy dos horas pensando en esa escritura, sin teléfonos, televisores ni familia alrededor.

¿Así brotan las ideas?

Nooo, ésa es sólo la previa. Luego hay que relajarse, estar liviano de equipaje y libre de prejuicios.

Así, ¿sí?

No, tampoco. Es que después de unas doscientas canciones escritas irrumpe el temor a mi propia desidia y a no encontrarle interés a nada que me sirva como puntapié inicial.

¿Disfrutás de componer?

Es que se remueven un montón de cosas internas y emociones que, a veces, no me hacen disfrutar. Me coartan la imaginación, no sé… Y creo que componer debería ser algo más lúdico, qué se yo. 

Para no romperse la cabeza pensando en cómo hacer un hit…

Yo no tengo hits, no sabría cómo hacer uno. Lo que tengo son algunas canciones relativamente populares, que conoce y me pide el público que viene a mis shows. Pero no son hits.

Hay una bella canción dedicada a tu amistad con Joaquín Sabina que tiene destino de hit…

¿Hit? En absoluto… “Pongamos que hablo de Martínez” (segundo apellido de Joaquín) es una manera de agradecerle su confianza y todo lo que él hizo por mí, porque fue como un padre y mentor… Es alguien a quien quiero mucho y al que veo menos de lo que quisiera… Aunque parezca, no es una queja ni un reclamo, sólo un lamento.

¿Te alivió este regalo a Sabina?

Me saqué un peso de encima. Con una composición muy emocional le pagué a Joaquín parte de una deuda que, sinceramente, será eterna.

Hay un insoslayable sonido femenino en el disco con tres invitadas de lujo como Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y Mon Laferte…

No estaba previsto que formaran parte del álbum, pero estando en México se dio la posibilidad de que estén en distintas canciones, aportándole al disco un necesario toque femenino. Tanto Julieta, Natalia como Mon le imprimen una fuerza y un color propios de la ciudad de México. Ellas le dan identidad y expresividad al álbum, y no puedo de dejar de reconocer la presencia mediática que le otorgan, porque manejan muy bien la relación con su público.

O sea que las sumaste a partir de un costado interesado de tu parte…

(Risas) Desde siempre existe la profunda admiración por lo que hacen, por la personalidad y el fuego sagrado que ellas tienen por separado. Pero tengo que ser sincero al reconocer que cada cosa que ellas hacen genera mucho movimiento en las redes.

¿Por qué Venegas canta “Abracadabras”, Lafourcade “Salvavidas de hielo” y Laferte “Asilo”?

No hubo nada preestablecido, se dio natural. “Salvavidas…” tiene una complejidad melódica que necesitaba de la potencia interpretativa de Natalia. Con Julieta -con quien no grabamos nunca- hicimos “Abracadabras”, que resulta como una celebración al acto de escribir canciones, una especie de declaración de principios a los autores musicales y ella es una especialista. Y con Mon hicimos “Asilo”, tema que presenta un desgarro emocional al cual no hubiera podido llegar sin su imponente compañía.

Julieta, Mon y Natalia: “El sexo fuerte del CD”

​“Me pesa tomar decisiones, me recarga de responsabilidad. Muchas veces quisiera que aparezca un papá para que me oriente o me ayude a elegir lo mejor posible, pero la verdad es que estas cosas las tiene que decidir uno”, dice Drexler sobre “Salvavidas de hielo”, álbum que tiene una fuerte presencia femenina con tres cantantes en la cresta de la ola: “Yo quise que estuvieron en el disco Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y Mon Laferte. Ellas son el sexo fuerte del disco, el carácter y la personalidad de un álbum hecho por un hombre tal vez más débil que ellas. Julieta, Natalia y Mon me sacaron a bailar y yo no tuve más que seguir sus pasos”, ilustra el gran poeta.