Se encargan de diagnosticar, analizar y refaccionar los hogares de los más necesitados para hacer un uso más efectivo de la energía.


El programa municipal de “viviendas sustentables” en Bariloche generó soluciones habitacionales para más de 200 familias en varios barrios de la ciudad y consolidó un formato que obtuvo apoyo económico de Nación para atender la demanda de otros 1.000 hogares.

También incorporó hace pocos días un kit de “tecnologías de diagnóstico” donado por una fundación que permite evaluar el estado de las viviendas en parámetros como “balance térmico, infiltrometría y niveles de humedad”. Estos registros son el primer paso antes de definir el tipo de obras a realizar, que es específico para cada caso y que busca mejorar las condiciones de habitabilidad, con el mínimo de intervención.

El presidente del Instituto Municipal de Tierras y Viviendas, José Mella dijo que el programa comenzó en 2016 con una primera inyección de fondos del propio municipio. “Después presentamos la idea a la secretaría de Vivienda de Nación y les interesó mucho. Nos aseguraron una partida de 60 millones de pesos, que alcanza para 1.000 viviendas y lo trasladaron a otros municipios”, aseguró el titular municipal.

Una de las beneficiarias de este proyecto es Sandra Barría, que vive en la calle Asunción, en el barrio San Francisco I y en febrero pasado, “a propuesta de una amiga”, se acercó al Instituto de Vivienda y fue admitida en el programa Sustentabilizar Hogares.

Sandra Barría del barrio San Francisco l recibió la ayuda del Programa municipal “Vivienda Sustentable”. (Foto: Alfredo Leiva)

Son seis en la familia y su casa tenía serios problemas con la instalación eléctrica, además de falencias de aislamiento. Hoy la calefacción a leña dura más y los cables están resguardados, además, les instalaron un disyuntor. “Para nosotros fue un cambio grande, la casita quedó buena. Y fue muy rápido”, expresó Sandra.

El responsable técnico del Instituto, René Galindo estuvo a cargo de monitorear las obras y destacó que lo que se busca es “ofrecer una solución integral” que incluye la mano de obra. Se diferencia de otros planes en donde no realizan diagnósticos y simplemente entregan materiales para que el beneficiario se ocupe del resto.

Mella aclaró que el programa “no está direccionado a un solo estrato social”, pero hasta ahora las intervenciones se concentraron en la Pampa de Huenuleo y en barrios del Oeste como Virgen Misionera. Admitió que la demanda se incrementó. “Hay lista de espera y no damos abasto. El ritmo que tenemos es de ocho casas por semana, lo que nos da 32 por mes. Queremos llegar a las 55”, aseguró. Según publicó Río Negro.






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