Antes de la presentación del ya clásico evento azuleño, el artista Santiago Villanueva anticipa algunas de las actividades que se vienen y cuenta su origen.


POR SANTIAGO VILLANUEVA

Para el Festival Cervantino de este año se planifica llevar adelante más de 110 proyectos, con énfasis en la realización de muchas ideas que provienen de iniciativas locales. Una de las novedades es que se realizarán unas jornadas educativas, pedagógicas y de bibliotecología en lugar de las clásicas jornadas cervantinas.

El coro de la ciudad de La Plata Tous Ensemble estará presente con 32 coreutas. Como cierre estarán los Constructores de Fuego, liderado por el artista Emilio Reato, que harán una intervención con proyecciones sobre la portada del Cementerio ideado por Salamone. A su vez, se quemará una serpiente emplumada, un ritual para invocar nuevos deseos.

En breve el Festival, que tendrá lugar entre el 4 y el 13 de octubre, publicará su programación completa. El eje de trabajo sigue siendo cruzar lo público, lo privado y lo comunitario, poniendo foco en la transformación social desde lo barrial.

LA HISTORIA DEL FESTIVAL

El Festival Cervantino de Azul nació por el año 2007 como iniciativa y respuesta a la declaración como Ciudad Cervantina de la Argentina por parte de la UNESCO en ese mismo año. La colección de libro del Quijote por Bartolomé J. Ronco fue la clave para esta decisión, un conjunto de más de trescientas ediciones de la novela fundamental para entender la literatura hispana.

En la casa de la calle San Martín, el abogado recolectó ediciones que hoy son imposibles de conseguir en el mercado, joyas para bibliófilos, pero su importancia tiene que ver más con la reunión de todo ese material que con piezas individuales y únicas.

Ser Ciudad Cervantina fue más una excusa, entre las tantas declaraciones que hace la UNESCO, para crear un marco donde sucedan actividades de todas las disciplinas y poder abrir algo de la ciudad a la región.

En esos inicios, el festival tenía toda la potencia de un gran evento cultural que superaba su carácter municipal. La primera edición ocupó muchas instituciones culturales incluyendo el Salón Cultural, el Teatro, el Museo López Claro y diversos espacios públicos. Entre los momentos más destacados estaban la muestra de Daniel Fitte y Silvina Mele en el Centro de Empresarios, artistas claves para entender el arte de la región. Por otro lado, se ponía énfasis en colecciones preexistentes de la ciudad, como la de platería Mapuche del Museo Squirru.

El evento servía para revalorizar lo que ya existía, darle un nuevo valor a las colecciones locales y visibilizarlas para los visitantes casuales y el público especializado que visitaba el festival.

XIII Festival Cervantino




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