El diputado provincial no se aleja de la política. "Milito con Sergio Massa", dijo.


Muy cerca de Dios, José Ottavis (38) vive una nueva vida después de su “resurrección” junto a Celia (51), la mujer con la que eligió compartir su vida después de más de un año de haber dejado las drogas y encontrar la felicidad en la religión.

La nueva vida de José Ottavis junto a Celia (Caras)

“Desde el 21 de agosto de 2017 a hoy, llevo 593 días sin drogarme”, cuenta el diputado provincial mientras camina por el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en Santos Lugares, de la mano de Celia, que narra: “Nuestra conexión fue claramente espiritual. A medida que iba sanando en él encontré mi hogar. Me agarraba de la mano y era mi casa, un lugar seguro para mí. El es la persona más generosa que conocí, en la amistad también. Cuando fue sanando, lo fui conociendo. Todo me gusta de él, lo admiro”.

Del antiguo Ottavis, el que consumía drogas y salía con Vicky Xipolitakis, poco queda. “Volví a nacer, resucité. Resucito todos los días. Es importante creer. Tener a un padre como Dios, a una madre como la Virgen María y la de Jesús como el hijo de Dios que muere por nosotros y resucita, que es aplicable a la vida de cada uno. Hoy vinimos a Lourdes a rezar con Celia, pero podemos rezar al cielo o al amor, que son creaciones de Dios. Lo que me salvó de la droga fue volver a creer en que soy hijo de Dios, Él me perdonó”, dijo a revista Caras.

La nueva vida de José Ottavis junto a Celia (Caras)

Sobre el comienzo de su adicción, contó que fue hacia finales del gobierno de Cristina Kirchner y que, con terapia, se dio cuenta de que tenía que ver con heridas de su primera infancia.En mi caso puede ser un abuso, pero puede ser un chico que llora todo el día y la madre no le da atención u otro que no tiene para comer. Son heridas que quedan dentro del corazón”, dijo.

Sin embargo, su acercamiento a Dios no le impide involucrarse también en la política. “Milito con Sergio Massa que es un tipo que fue exitoso al igual que yo, pero también fue un fracaso por verse derrotado, supo tenerlo todo y no tener nada, eso también deja un valor agregado”, dijo.

La nueva vida de José Ottavis junto a Celia (Caras)

Y agregó: “Lo fundamental en Argentina es encontrar a políticos que sepan gobernar pero que por sobre todas las cosas amen a la Argentina de todos los colores, sin distinciones”.

Mientras, trabaja junto a Celia en una asociación que formaron llamada Amarte Argentina. Es “para chicos que están tristes, no que se están drogando o sean violentos. Tiene una escuela de arte y música como una forma de canalizar lo que sienten esos chicos. No queremos que ese dolor se transforme en odio, sino que se transmute en amor. Trabajamos todos los fines de semana en La Cárcova. Queremos jubilar el odio de la política y amar a la Patria”.

La nueva vida de José Ottavis junto a Celia (Caras)

La nueva vida de José Ottavis junto a Celia (Caras)

En la entrevista le consultaron sobre cómo conoció a su nuevo amor y él contó: “Rezando hace casi dos años”.

El 21 de agosto de 2017, el último día que me drogué, me pasé un año en soledad, sin otro amor que el amor a mí mismo. Aprendí a quererme. Ese año con Celia fuimos amigos. Recién al año me sentía en condiciones de identificar con ella algo más que una amistad. Entendelo como amor, pasión, algo sensual, sexual. Recién entonces nos pusimos de novios. Apoyo las parejas que se enamoran con un cupido y rezo por ellos para que duren, pero recomiendo la amistad también en el amor, conocerse, quererlo como amigo y escucharse y que el amor crezca y madure. Celebramos la sanación el 21 de agosto de 2018, cuando cumplí un año sin consumir, fue una fecha que marcó un inicio en nuestra relación.

—¿Qué hizo el día que cumplió un año sin drogarse?

Hice el amor. Me pasé un año en castidad. Para mí eso era importante. Tuve que salir del sexo sin amor y sin control porque era un vicio. El sexo era algo compulsivo en mi vida. No podía dormir sólo, no podía afrontar la soledad. No me permitía la reflexión. Me tomé un año para transitar mi soledad y dormir sólo, hasta que descubrí en Celia una compañera de vida.






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