Esta situación disgusta al Gobierno, porque tanto en el Banco Central como en el Palacio de Hacienda consideran que los bancos no están acompañando la dureza de la política monetaria. 


Los bancos públicos y privado de la Argentina están ganando hasta un 60% más que los ahorristas que ponen sus pesos en un plazo fijo a entre treinta y sesenta días en el sistema financiero para intentar cubrirse de la inflación.

Las tasas de las Letras de Liquidez (Leliq) que el Banco Central coloca en las entidades financieras para reducir el circulante de dinero están rindiendo un 66,65%, según el promedio de las licitaciones realizadas el viernes.

En tanto, según informó la autoridad monetaria que conduce Guido Sandleris, la tasa de interés promedio del sistema financiero para un plazo fijo de hasta 59 días es del 41,34%, es decir, 25,31 puntos porcentuales menos que el rendimiento nominal de las Leliq.

Esta situación se circunscribe en un escenario en el que los bancos colocan sus pesos en Leliq a un plazo máximo de –por ahora- 7 días, mientras que el pequeño y mediano ahorrista debe inmovilizar su dinero por no menos de treinta días.

Guido Sandleris presidente del Banco Central de Argentina (Foto: Jason Alden/Bloomberg)

La banca le exige al ahorrista afrontar un riesgo mucho más elevado que a los bancos, dado que un mes en medio de una volatilidad cambiaria extrema puede generar pérdidas en cuestión de horas, no sólo contra la inflación sino contra la suba del precio del dólar.

Un análisis de la consultora Econviews indica que si la tasa Leliq es de 65%, la tasa pasiva de equilibrio para plazo fijo puede llegar al 52% sin que los bancos registren pérdidas, al margen de tener que “encajar” efectivo en el Banco Central y destinar recursos a Leliqs.

Miguel Zielonka, economista de la consultora, explicó no obstante que “una parte importante” de la diferencia de tasas lo explica que los bancos tienen que “encajar” una porción de los depósitos en el Banco Central, por lo que no reciben remuneración.

Actualmente la tasa de Leliq está en un nivel similar al 9 de noviembre, cuando la Badlar (pagada por entidades privadas a depósitos a plazo fijo de 30 a 35 días de más de un millón de pesos) estaba en 50,93%. La diferencia en ese momento era de 15,72 puntos porcentuales. Hoy, la distancia es 23,4 puntos porcentuales a favor de los bancos.

Para Claudio Lozano, economista y dirigente político, la tasa real anualizada que los bancos reciben por las Leliqs hoy no es del 66,65% sino del 85%, dado que tras cobrar el rendimiento a los 7 días de plazo lo vuelven a reinvertir.

“Los bancos le sacan entre 15 y 20 puntos de diferencia a los ahorristas. Es un disparate”, dijo Lozano y completó que entre los intereses que el Banco Central paga por sus Leliq y el Tesoro por la deuda se están destinando hoy 4.000 millones de pesos por día.

Esta situación disgusta al Gobierno, porque tanto en el Banco Central como en el Palacio de Hacienda consideran que los bancos no están acompañando la dureza de la política monetaria en pos de mejorar los rendimientos propios.

Según trascendió, Sandleris estuvo reunido en la semana con la cúpula de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) para pedirles a sus representantes Javier Bolzico, Sergio Grimenco y Jorge Pablo Brito que las entidades eleven las tasas de los plazos fijos.

Ese pedido tiene un objetivo doble: que los argentinos dejen sus pesos en los bancos y no salgan a consumir, porque eso recalienta la inflación; y, además, evitar que vayan al dólar porque eso genera presión alcista en el tipo de cambio.

El objetivo es evitar que los argentinos vayan al dólar porque eso genera presión alcista en el tipo de cambio.

Hoy hay dinero colocado en plazos fijos tradiciones por unos 1,45 billones de pesos y otros 43.655 millones de pesos en depósitos a plazo ajustados por el indicador de inflación. Al Gobierno asusta que los ahorristas puedan salir en masa de estas posiciones y generar un corrida cambiaria.

El presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Claudio Cesario, se quejó del reclamo para que las entidades suban las tasas a sus clientes. Sin mencionar al gobierno afirmó que los “amigos industriales” le piden mejorar la tasa de un plazo fijo “de 40 a 42%”, pero paralelamente pretenden tomar créditos “al 18%2.

El presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Claudio Cesario (Foto:DYN/ABA)

“Viene mi amigo industrial y me pide más tasa para su plazo fijo, que le suba dos puntos, del 40 al 42%, y después pretende tomar un préstamo al 18%”, señaló Cesario en el cierre de un simposio sobre finanzas organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).

En el Gobierno, en tanto, las aguas están divididas. Mientras el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, respalda la política monetaria de tasas altas, otros funcionarios como Dante Sica y Luis Miguel Etchevehere consideran que esto es suicida por demora la salida de la recesión.






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