El director del Estudio EcoGo evaluó el movimiento de la divisa en la última semana.


El economista Federico Furiase consideró que el salto que acumuló el dólar en los últimos días se produjo porque el Banco Central bajó de manera “apresurada” las tasas de interés y porque la inflación de enero fue mayor a la prevista, pero resaltó que la autoridad monetaria tuvo “reflejos rápidos” para contener la situación.

En una entrevista con Vía País, el director del Estudio EcoGo evaluó que ahora “estamos ante un nuevo equilibrio de las tasas” pero advirtió sobre el impacto sobre el impacto de la batalla electoral y del frente externo.

Además, reconoció que habrá que renegociar con el FMI y sentenció: “En 2020 se acabó el margen para hacer populismo”.

¿Por qué se sacudió el mercado cambiario?

El Central venía bajando muy rápido las tasas de interés y hubo datos de inflación más altos de lo esperado en enero, entonces esa combinación comió el colchón de la tasa real en los activos en pesos, sea plazos fijos o las Lecaps, y el dólar ajustó. Y si bien el dólar venía de niveles bajos, siempre preocupa cuando se mueve rápido. Entonces, para evitar que una suba rápida genere más expectativas de inflación, el Central lo que hizo fue reforzar el sobrecumplimiento del programa monetario y convalidar una suba de la tasa de interés a la zona de 49,5%. Y el mercado reaccionó bastante bien porque el dólar y los futuros bajaron. Fue una recalibración de la baja de tasas, que había sido bastante apresurada, en paralelo con los datos de inflación que fueron peores a los esperados.

Federico Furiase (Luciano Thieberger / Clarín)

¿Ahora estamos ante nuevos niveles de equilibrio?

Pareciera que la suba de tasas se queda acá y estamos en un nuevo equilibrio, que hay que ver cuánto dura porque los equilibrios son dinámicos. Creo que con este nivel de expectativas de inflación y de Riesgo País estamos en un nuevo equilibrio de la tasa de interés.

¿Y de qué depende ahora?

Me parece que el equilibrio de las tasas de este año está muy supeditado a lo que pase con las encuestas, a lo que pase con los mercados internacionales, en especial con las tasas de interés de la Reserva Federal de los EEUU, y a lo que pase en términos de expectativas de inflación.

¿Cómo capitalizó el BCRA la suerte de veranito financiero?

El arranque del año fue muy bueno porque el dólar estuvo debajo del piso de la zona de no intervención y el BCRA compró U$S980 millones, expandió por esa vía $37.000 millones y bajó la tasa de interés desde el 59,5% a 43,5%, aunque esa baja después quedó en offside y se tuvo que revertir. Me parece que ese fue el mejor de los mundos para el Central porque pudo bajar la tasa de los pasivos remunerados y recomponer reservas de libre disponibilidad.

Federico Furiase (Luciano Thieberger / Clarín)

¿Cómo marcha del plan monetario que puso en marcha Guido Sandleris?

Es un programa monetario muy rígido. Tiene problemas en términos de volatilidad de tasas, porque al ser un esquema de agregados monetarios donde la tasa es endógena, en una economía con una demanda de dinero muy inestable, la tasa de interés absorbe esa volatilidad. Con lo cual, hay que acostumbrarse a que vamos a tener idas y venidas con las tasas. Y si bien amplifica los shocks por ser muy rígido, sirvió para contener las expectativas de devaluación. Este es un programa transitorio y diseñado para estabilizar el dólar y las variables nominales. Y claramente tiene costos, pero por ahora está funcionando.

¿La distancias en la banda de no intervención no implican un riesgo?

Ahí hay un tema. La ancha avenida que es la zona de no intervención, donde el dólar tiene un recorrido de 30% desde el piso hasta el techo, en un año electoral genera cierta incertidumbre. Pero también es cierto que cuando tenés un BCRA al que no le sobran reservas, es más difícil defender un tipo de cambio con intervención cambiaria.

¿Qué se debe renegociar con el FMI a partir del 10 de diciembre?

Lo que hay que renegociar son los pagos, los desembolsos. Pero eso no quiere decir que haya que reestructurar la deuda ni mucho menos. En 2020 se acabó el margen para hacer populismo y, más allá del gobierno que esté, hay que generar un consenso político para sostener la estabilidad macroeconómica y las reformas estructurales requeridas para bajar el gasto público, bajar los impuestos y bajar la inflación. Y en ese contexto sería posible renegociar los pagos con el Fondo.


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