La justicia ordenó que se diseñe un plan, en 60 días, para que los discapacitados puedan estacionar.


La titular del juzgado n.° 20 en lo Contencioso Administrativo y Tributario, Cecilia Mólica Lourido, ordenó al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que, en el plazo de 60 días, confeccione un plan en el que se contemple la posibilidad de que las personas con discapacidad estacionen sus vehículos que cuenten con el símbolo internacional de acceso en el microcentro.

El plan deberá determinar la cantidad de espacios para que las personas con discapacidad puedan estacionar sus vehículos debidamente identificados durante un tiempo razonable. Según indicó iJudicial, todo ello en el marco de los autos caratulados “Asociación Inquietudes Ciudadanas c/GCBA s/otras demandas contra autoridad administrativa – transporte- movilidad”.

Por medio del decreto 341/13 se creó la Unidad de Proyectos Especiales “Plan Microcentro” con el objeto de proyectar e implementar el plan para la puesta en valor integral del área Microcentro, zona que quedó delimitada por las avenidas Santa Fe y Leandro N. Alem, y las calles Rivadavia y Carlos Pellegrini.

En este sentido, la entidad civil inició la demanda con el objeto de que “se la condene a cumplir cabalmente con lo normado por las leyes vigentes en materia de accesibilidad -ley 22.431 y modificatorias- ‘cuya finalidad consiste en la supresión de toda barrera arquitectónica’“.

El símbolo internacional de acceso que deberán tener as personas con discapacidad para estacionar sus vehículos.

Solicitó que en todas las calles en las que se rediseñaron las calzadas con angostamiento para el paso de automóviles autorizados e instalado conos de cemento, se prevea la construcción de dársenas para el estacionamiento de personas con discapacidad.

Según indicó la magistrada “los informes (…) darían cuenta de la existencia de dársenas en el área microcentro, lo cierto es que éstas habrían sido construidas con el objeto de facilitar la carga y descarga de mercaderías así como el ascenso y descenso de pasajeros, sin interrumpir el normal flujo del tránsito vehicular en las calles habilitadas (…). Es decir, además de no tratarse de espacios destinados a las personas discapacitadas o con movilidad reducida, las referidas dársenas se habrían construido para permitir la detención pero no el estacionamiento”.​




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