Una sustancia verde que viene de Asia preocupa a las autoridades estadounidenses.


La oficina de correos de Pontianak, una pequeña ciudad indonesia, no da a basto ante una montaña de paquetes destinados a Estados Unidos. ¿Qué envían? Nada más y nada menos que Kratom, un arbusto al que se atribuyen múltiples beneficios y que también está generando mucho debate.

Desde hace mucho tiempo, en el Sudeste Asiáticolas hojas de Kratom se consumen en infusión o trituradas como sustituto de los opiáceos, como remedio contra la ansiedad. O como droga recreativa, con fines placenteros en un entorno social o cultural. Pero lo novedoso es que Estados Unidos acaba de descubrirla, y se convirtió en un boom que preocupa a las autoridades norteamericanas. Estiman que la planta ha causado decenas de muertos.

Kratom (AFP).

¿Es peligrosa? En Estados Unidos, el kratom es legal en 43 estados. Sus defensores estiman que es una alternativa a algunos medicamentos y que puede ayudar contra la adicción a los opiáceos. Pero sus detractores afirman que “El kratom expone a los consumidores al riesgo de adicción, de abuso y de dependencia”, según advierte la agencia estadounidense responsable de la regulación de medicamentos (FDA), citada por La Nación.

Las muertes vinculadas al Kraton tendrían que ver, presuntamente, con esta propensión de los consumidores a volcarse luego hacia el consumo de opiaceos.

Kratom (AFP).

Indonesia, que cuenta  una de las legislaciones contra las drogas más estrictas del mundo, prohíbe el consumo de kratom, pero permite su cultivo, así como la exportación en forma de polvo verde. Malasia y Tailandia autorizan el cultivo, pero no la exportación. Por eso, miles de productores están abandonando cultivos como el caucho o el aceite de palma para dedicarse al rentable y codiciado arbusto verde.






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