Representan al 7% de la población: no es la mayoría, pero sí una cifra que crece. Así es el estilo de vida de las parejas adultas que deciden no criar ni tener hijos.


Para algunos, tiene que ver con la elección de un estilo de vida radicalmente diferente; como vivir viajando por el mundo sin trabajo ni hogar fijo, y tampoco demasiados ahorros. Para otros, es simplemente una decisión que tiene que ver con tener más tiempo para dedicar a los hobbies o a la carrera profesional. Las parejas que no tienen hijos por decisión conjunta son cada vez más. 

 Nadia Dierma (35) y Gonzalo Luis (39), casados desde hace 3 años, en pareja desde hace más de 13 y con la decisión de no ser padres tomada hace 13; lo decidiron un día en el que se miraron y se dieron cuenta de que la vida les gustaba así: sin hijos. 

Juan Caldaroni y Daniela Elias también tienen una rutina que excluye a corto y mediano plazo la posibilidad de ser padres, pero no tiene que ver tanto con lo profesional sino con su proyecto de vida: viven viajando hace una década y no siempre saben cuál es el próximo destino. ponen todo su deseo en viajar. “Nuestros planes a corto y mediano plazo no incluyen niños”, cuentan.

La periodista Francisca Gnecchi, en pareja hace 16 años, tampoco tiene la maternidad en sus planes, y no siente que se pierda de algo: “Siempre me impactó el tema de la media naranja y que un hijo te completa, no creo que necesitemos que alguien te complete, ni otra mitad de naranja ni un niño, no necesito algo externo que me termine de formar. Yo ya soy completa. Estamos viviendo un cambio en nuestra generación en cuanto a la libertad de elegir y a nivel sexual”, cuenta a La Nación.

Estos casos no son ejemplos aislados. Se calcula que hoy, según un estudio de la consultora Ignis, alrededor del 7% de la población total no tiene la maternidad o la paternidad como objetivo próximo en su vida. Dinks (Doble Income No Kids, doble ingreso y sin hijos) o childfree, así se denomina a quienes no están interesados en ser padres.

Estos adultos tienen entre 25 y 40 años y están más ocupados en vivir el presente que en pensar en el futuro. “Prevalecen en los niveles socioeconómicos medio y alto (63%). Además, conviven con su pareja, pero solo el 33% de ellos es casado. Consideran el trabajo una carrera en la que desean llegar hasta las posiciones más altas, pero no son workaholics, valoran disfrutar.” 

¿Por qué cada vez hay más jóvenes que no quieren ser padres y madres? Isabella Cosse, historiadora, investigadora del Conicet y autora de Pareja, sexualidad y familia en los años sesenta (Siglo XXI), observa que las causas de estos fenómenos son siempre complejas. “Primero hay que considerar las condiciones económicas y sociales. Es decir, las posibilidades de mantener y cuidar a un niño o niña. Esto involucra estabilidad laboral, salarios y recursos económicos. Lo segundo es más bien de orden cultural: existen nuevas ideas que legitiman la decisión de no tener hijos. En especial, las críticas al modelo femenino anclado en la condición maternal”, plantea Cosse.

En este sentido, el fenómeno de los Dinks se vincula con otros como el de las Monpet: mamás que confienzan que, desde que tuvieron hijos, no tienen tiempo para ellas. Al mismo tiempo, la de las parejas que aún sumando dos sueldos no podrían mantener un hijo sin renunciar a su estilo de vida es una realidad que crece en el mundo. Así, a las familias diversas se suman estas: familias solo de dos. 






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