El nuevo rumbo contrasta con lo que se vivió el año pasado cuando los inversores internacionales abandonaran sus activos en países emergentes.


 La decisión de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) de mantener sin cambios las tasas representó una bocanada de oxígeno para las economías emergentes y fundamentalmente para la Argentina, una de las más golpeadas por la guerra comercial entre los Estados Unidos y China.

“A la luz de los acontecimientos económicos y financieros globales y las contenidas presiones inflacionarias, el comité será paciente a medida que determina los futuros ajustes en el rango de los tipos de interés que puedan ser apropiados”, manifestaron ayer en la Fed, al término de las deliberaciones que llevaron adelante sus autoridades durante dos días.

Además de dejar sus tasas en el rango de 2,25 y 2,5%, la Reserva Federal adelantó que será “paciente” en el escenario futuro. El nuevo rumbo contrasta con lo que se vivió el año pasado, cuando la mejora de los rendimientos estadounidenses y la apreciación del dólar a nivel global provocó que los inversores internacionales abandonaran masivamente sus posiciones en activos de países emergentes.

Por ello, las novedades de las autoridades monetarias de los EEUU se recibieron con beneplácito en la Argentina. El dato consolidó el fortalecimiento del peso al igual que el resto de las monedas de la región, desinfló el costo de los seguros por riesgo de default, provocó subas en los bonos en dólares y el consecuente impacto en la baja del Riesgo País, que ayer cayó 17 puntos básicos hasta las 670 unidades.






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