Daniel Vega vio morir a su hijo en manos de un asesino y perdonó al delincuente que lo mató.


Daniel Vega rechazó las gestiones del Gobierno nacional para bajar la edad de imputabilidad con la autoridad de haber sufrido en carne propia una de las tragedias más grandes en manos de un delincuente menor: a su hijo Lucas (18) lo mató un chico de 15 años durante un intento de robo en junio de 2011, en Misiones.

En diálogo con este diario, se mostró acostumbrado al cíclico debate para modificar el piso de la punibilidad del régimen penal juvenil, pero advirtió que “no va a disminuir la delincuencia porque bajen la edad”. Por el contrario, auguró que, si se concreta la reforma, “más chicos van a ir presos, en vez de estar en las escuelas”.

“Si quieren bajar la edad es porque faltan ideas, porque no se te enciende la lamparita para ver qué se puede hacer. Qué piensan, que por bajar la edad va a disminuir la violencia y la delincuencia”, se quejó Vega.

Daniel Vega.

Lucas Vega recibió un disparo mortal en la cara. La bala ingresó por la zona de la mejilla y salió por la nuca. “Le destrozó todo el cerebro y no había nada que se pudiera hacer médicamente”, recordó Daniel.

Todo ocurrió en la madrugada del 12 de junio, cuando Lucas y una amiga caminaban frente al Hospital Madariaga de Posadas. Allí fueron interceptados por dos menores de edad (quien disparó, de 15 años, y su cómplice, de 14), que les exigieron los teléfonos celulares y la plata.

“Las últimas palabras de Lucas fueron ‘no tengo, no tengo’, y le pegaron un tiro en el rostro”, rememoró su padre. El asesino confesó poco después de su detención que el arma calibre 9mm que utilizó pertenecía a su padre, un agente de la Policía Federal.

A la trágica noticia del asesinato de Lucas le sucedió la de la particular reacción de su padre y de su madre, Estela, quienes decidieron reunirse con el autor del crimen para perdonarlo. “Ella quería encontrarse con él, teníamos que perdonarlo por el daño que él nos había causado, porque nosotros entendemos que el beneficiado es el que perdona”, explicó Daniel, quien se desempeña como pastor capellán de la iglesia evangelista.

“Como se suele decir, este chico que asesinó a Lucas es víctima de una sociedad y yo lo comprendo, lo acepto, pero el hecho de que el chico sea una víctima de la sociedad, una víctima del maltrato de sus padres, no amerita a que él me transforme a mí en una víctima. Porque para nosotros, él fue nuestro victimario. Fue quien nos causó esta tragedia. Yo entiendo que él es una víctima de la sociedad, una víctima de la violencia familiar, una víctima de un papá ausente, alcohólico. Él nos contó todo eso, lo mal que la estaba pasando y que se había iniciado en el alcohol y en las drogas. La primera impresión que tuve de él es que era un chico delgadito, incapaz de poder hacer lo que había hecho, pero sin embargo lo hizo”, diferenció.

Daniel Vega.

Aunque Vega podría haber utilizado la dramática experiencia como justificativo para alzar su voz en reclamo de la baja de la edad de imputabilidad o de medidas más extremas contra los delincuentes menores de edad, prefirió trabajar para asistir a los chicos en situación de violencia.

Al año siguiente del asesinato fundó el hogar socio-educativo Lucas Vega para chicos en conflicto con la ley. Y pese a que en la actualidad ya no integra la organización, según aclaró, “porque hubo manejos del gobierno que no encuadraron con nuestra metodología de trabajo”, sí es parte de la asociación Víctimas por la Paz y se opone públicamente a la modificación del régimen penal juvenil para bajar la edad de imputabilidad.

Estoy en contra de la baja de la edad de imputabilidad”, remarcó ante este diario, pero subrayó que “es consciente de que la ley que tenemos es muy vieja”. Al respecto, señaló que su experiencia personal le permitió comprender que existe un “abismo legal” sobre los menores que cometen delitos graves, como homicidios o violaciones.

Daniel Vega.

Vega se encargó de dejar en claro que, a su entender, esa situación no se resuelve con la baja de la edad de imputabilidad porque, insistió, la reforma “va a generar que en vez de delinquir a los 15 ó 16 años, lo hagan a los 14, y que aquellos que usan a los chicos de 15 ó 16 para cometer delitos, van a usar a chicos de 13 ó 14 años”.

Para fundamentar su postura se refirió a la denominada causa de los cuadernos, en la que se investigan supuestos hechos de corrupción durante el kirchnerismo y que involucra tanto a exfuncionarios como a empresarios.

No hay un empresario preso de los que se arrepintieron, pero quieren bajar la edad y meter preso a los pibes de 15 años. Parece que las cosas están disparejas, el vulnerable cada vez termina siendo más vulnerado, y el que tiene cómo defenderse, se convierte en intocable”, lamentó.

“Existe con éxito un sistema alternativo al encierro”

La causa por el crimen de Lucas Vega quedó en manos del juez de correccional de menores César Jiménez, quien en diálogo con este diario recordó el caso como un ejemplo de las “alternativas que existen frente punibilidad como salida”.

“Hemos trabajado con el chico, si bien contemplamos la instancia de la internación, trabajamos no sólo psicológicamente sino de manera psicopedagógica: restituimos al chico al sistema educativo en el marco de la internación”, indicó el magistrado.

Y luego completó: “Al padre lo trasladaron a la provincia de Chaco. El chico se reintegró socialmente, siguió la escuela y nosotros vimos que logró buenas notas, que terminó la escuela y que tuvo un buen y respetuoso contacto con los docentes y demás autoridades. Es decir, un sistema alternativo al encierro existe con éxito a la hora de resolver situaciones de la niñez”.

Jiménez preside la Asociación Argentina de Magistrados, Funcionarios y Profesionales de la Justicia de Niñez, Adolescencia y Familia (Ajunaf) y también se mostró en contra de la eventual baja de la ley de imputabilidad porque consideró que es una “aberración jurídica”.

“Estamos estadísticamente de un porcentaje ínfimo”, planteó respecto a los números, que según la ministra Patricia Bullrich, indican que el 7% de los delitos son perpetrados por menores de edad.






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