Entrevista a Ricardo Alfonsín.


La candidatura de Martín Lousteau asegura un mejor resultado frente a Unidad Ciudadana que la del propio presidente Mauricio Macri”. A partir de esa convicción, el dirigente radical Ricardo Alfonsín insistió en que en Cambiemos no hay un “candidato natural” para las presidenciales; reclamó que sea electo en unas Paso abiertas, y sostuvo la urgencia de que el radicalismo abandone la posición de “convidado de piedra” del PRO en la que se autoubicó en este trienio de gobierno.

Desde algún lugar del bosque de Cariló donde pasa unos días de vacaciones en familia, Alfonsín concedió una entrevista a Vía País.

– Su definición de que Macri “no es el candidato natural” de Cambiemos generó mucha polémica…

– Decir que la UCR tiene que tener un candidato propio y que Cambiemos no tiene un candidato natural, se ajusta a la realidad. Cambiemos es un frente que reúne a fuerzas que piensan distinto sobre cómo resolver los problemas del país. La UCR y el PRO no son lo mismo.

-Pero son una coalición de gobierno.

-No, somos una coalición electoral. Algunos dirigentes radicales dicen que son parte del gobierno porque les resulta funcional a sus posiciones. Cambiemos no gobierna, gobiernan el PRO y Macri. Y no porque haya sido el candidato natural sino porque ganó las Paso en 2015. Pero eso no quiere decir que hoy el electorado de Cambiemos, que también es diferente internamente, ejerza la misma opción. Si hubiera Paso y una campaña en la que se expresaran claramente las diferencias; y con la UCR aclarando que si las gana y luego gana la general, llevaría políticas distintas a las del PRO, seguro tendría un acompañamiento mayoritario. Somos una alternativa diferente a la del PRO. Por eso no puedo decir que el candidato natural del PRO es un candidato radical. Tampoco a la inversa.

-Pero la UCR viene acompañando las decisiones gubernamentales del PRO.

-La conducción radical sí, incumpliendo lo que dijo la Convención Nacional de Gualeguaychú. Cuando se aprobó el acuerdo con el PRO también dijeron, entre ellos Ernesto Sanz, que si no ganamos las Paso, sabiendo que somos partidos diferentes, vamos a tratar de influir en las decisiones y en el rumbo de la gestión.

-¿Y eso sucedió desde la UCR en estos tres años?

-Para nada. Pero no por culpa del PRO sino del radicalismo. Nos colocamos voluntariamente en la situación de convidado de piedra. Es la primera vez que hacemos un acuerdo con fuerzas diferentes sin tener la hegemonía. La conducción del partido, después de un tiempo debió haber entendido que teníamos no sólo el derecho sino también la obligación de tratar de influir en las decisiones.

-¿Aún hoy es un convidado de piedra?

-Aún hoy, aunque creo que ahora pueden empezar a cambiar algunas cosas. El radicalismo se colocó en esa situación, que no es la mejor manera de ayudar al PRO.

-¿Por qué dice que ahora la UCR puede empezar a dejar de ser convidado de piedra?

-Muchísimos radicales en distintas provincias reclaman al partido que abandone esa situación. Recorro las provincias y lo escucho. Después de tres años, a la luz de los indicadores socioeconómicos, que son los mismos de 2015, los radicales y filoradicales empiezan a reclamar de la UCR una actitud más cooperativa con el Gobierno. Si me preguntaras quién cooperó más con el Gobierno, te diría que los radicales que tuvimos una actitud más autónoma, no la conducción de la UCR.

-¿Lousteau es para usted el precandidato radical a una Paso en Cambiemos?

-Si me preguntan si el partido tiene que tener candidato propio, digo que sí. Y si Lousteau tiene que serlo, digo que sería un gran candidato que puede ganar y que asegura un mejor resultado frente a Unidad Ciudadana que el propio presidente Macri.

-¿Una suerte de “alternativa” desde el radicalismo a la supuesta “grieta” macrismo-kirchnerismo?

-Sería sacar a Cambiemos de la grieta. Lousteau, y yo también, ha señalado que terminar con la grieta no es terminar con las diferencias sino con la imposibilidad de procesarlas de manera civilizada. Un candidato como Lousteau podría decir que es necesario respecto de ciertos temas, como el principal desafío, que es salir del subdesarrollo, un acuerdo entre las principales fuerzas políticas y los sectores del empresariado nacional y del trabajo.

-Usted propende ampliar Cambiemos hacia los sectores progresistas. Pero Miguel Lifschitz y Margarita Stolbizer dicen que no quieren saber nada con Cambiemos.

Cambiemos no tiene ideología. Hay identidades distintas.

-Pero la identidad se la da la hegemonía del PRO.

-Hasta hoy.

-¿Por qué el PRO avalaría sin más poner en riesgo esa hegemonía en una Paso?

-Es que si hubiera Paso, ganara el radicalismo y Unidad Ciudadana quedara enfrente, ¿qué va a hacer el PRO? Después habría que buscar consensos hacia afuera y hacia adentro de Cambiemos. Los diputados del PRO tendrían que negociar como nosotros tendríamos que haberlo hecho en estos tres años.

-¿Qué balance hace de estos tres años de gobierno Cambiemos?

-La primera crítica es que se haya inspirado en esa idea según la cual lo mejor que pueden hacer los gobiernos por la economía de un país es meterse lo menos posible. Después que no haya cuidado un valor muy importante del gobierno del PRO: ser equitativo en cuanto a la distribución de los costos de afrontar las dificultades que había en 2015; en cambio se sacan las retenciones y se aumentan las tarifas, y no se aumenta el mínimo para Ganancias de los trabajadores…Y en tercer lugar, que no haya convocado al diálogo y al consenso para enfrentar problemas difíciles.






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