Las ficciones británicas siempre se destacaron por su humor y calidad. En una oferta plagada de series estadounidenses, estas opciones son una bocanada de aire fresco.


Cuando pensamos en series, el primer país que se nos viene a la mente es Estados Unidos. Pero claro que también hay excelentes series de otras procedencias: las nacionales, las españolas, tan de moda, y claro, las británicas, a veces olvidadas pero siempre de gran calidad. Estas son algunas opciones imperdibles.

Killing Eve

En rigor, Killing Eve podría no estar en esta lista, porque es una serie de producción británico-estadounidense. Sin embargo, merece el puesto porque su creadora, su creadora, Phoebe Waller-Bridge, sí es británica y ha logrado posicionarse como una de las showrunners y guionistas más inteligente y sensible de los últimos años. Basada en la saga literaria de Luke Jennings Codename Villanelle, cuenta la historia de una oficial del MI5 (Sandra Oh) que se obsesiona con rastrear a una joven asesina psicópata.

Fleabag

Antes de catapultarse a la fama con Killing Eve, su creadora, Waller-Bridge, escribió y protagonizó una comedia que se adhiere a la mente del espectador con una potencia poco usual. La autora encarna a Fleabag, una mujer que vive como si el mundo le debiera algo, como si la amargura que destila fuera la etiqueta adecuada para toda ocasión. Irresponsable, egoísta y en extremo graciosa, la protagonista suele romper la cuarta pared para, con una mirada socarrona, hacer partícipe al público de su modo retorcido, bastante dañino e hilarante de ver el mundo.

Lovesick

Lovesick comienza en un consultorio médico, con un resultado nada auspicioso: El protagonista, Dylan (Johnny Flynn), tiene clamidia. Pero aunque así podría comenzar un drama, esta es una comedia romántica. Dylan se ve ante la tarea de contactar a todas sus ex parejas sexuales para advertirlas sobre el diagnóstico médico. Cada episodio el nombre de esas mujeres a través de flashbacks se muestran sus vínculos fallidos,pero la tramaque motoriza la serie es la relación del protagonista con sus amigos. 

Derry Girls

Ya pasaron casi dos décadas del año 2000, y eso significa algo: los 90 ya son completamente “retro”. Derry Girls, que se estrenó hace un año, transcurre en los 90 y muestra el nostálgico mundo adolescente. La voz en off narra los pensamientos más íntimos de una chica que empezamos a conocer antes de verla. Erin,alumna de una escuela católica con sueños de escritora, se despierta con el sonido de las palabras que ella escribió en el aire. Su molesta prima Orla decidió leerl en voz alta un diario íntimo ajeno. La indignación de Erin, las peleas con su madre, el encuentro con sus amigas y los pequeños desastres cotidianos son el condimento de esta serie que transcurre en Irlanda del Norte.

Peep Show

Peep Show, recomendada por el diario La Nación, es una serie algo más vieja, estrenada en 2003, pero que no debería caer en el olvido, Mark (David Mitchell) y Jez (Robert Webb) son compañeros de casa y amigos a pesar de no parecerse en nada. El primero es un oficinista tímido que suele tener dificultades para salir de su edificio porque afuera lo esperan unos vecinos preadolescentes que lo intimidan. El otro es todo lo contrario. La serie se destaca por dos originales recursos narrativos: los monólogos interiores de Mark, y el hecho de que los espectadores vean el mundo a través de los ojos de sus personajes. 






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