El flamante presidente de Brasil afirmó que hará concesiones en ferrocarriles, aeropuertos y terminales portuarias.


El ultraderechista Jair Bolsonaro, que asumió el martes como nuevo presidente de Brasil, afirmó que su programa inicial de concesiones, por el que cederá aeropuertos, puertos y ferrocarriles al sector privado, atraerá inversiones por 7.000 millones de reales, unos 1.842 millones de dólares.

El jefe de Estado hizo el anuncio en un mensaje en su cuenta en Twitter, en el que explicó que se trata de un programa inicial destinado a devolver la confianza a los inversores y a atraer recursos privados para la deficitaria infraestructura de transportes de Brasil.

“Rápidamente atraeremos inversiones iniciales por cerca de 7.000 millones de reales con concesiones de ferrocarriles, 12 aeropuertos y 4 terminales portuarios“, afirmó el líder de la ultraderecha brasileña que venció las elecciones de octubre pasado con el 55 % de los votos.

“Con la confianza del inversor bajo condiciones favorables para la población rescataremos el desarrollo inicial de la infraestructura de Brasil“, agregó el capitán de la reserva del Ejército.

La cesión a la iniciativa privada de las infraestructuras que Bolsonaro pretende incluir en su primer programa de concesiones comenzó a ser analizada por el Gobierno del ahora expresidente Michel Temer, por lo que ya hay estudios adelantados para los proyectos.

El asunto ya ha sido abordado por el ministro de Infraestructura, Tarcisio Gomes de Freitas que, en el discurso que pronunció este miércoles en la ceremonia de transmisión del cargo, afirmó que adoptará medidas para destrabar las inversiones en el sector.

También lo comentó el ministro de Economía, Paulo Guedes, quien se refirió la víspera a las privatizaciones y concesiones como uno de los “pilares” del programa económico de recorte netamente liberal que pretende implantar.

Guedes, un economista de la Escuela de Chicago que recibió “carta blanca” de Bolsonaro para comandar la economía, es defensor de la reducción del tamaño del Estado mediante un severo ajuste fiscal, la limitación del gasto y la privatización de todas las empresas que no sean esenciales para el sector público.






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