Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China e India tienen el control sobre 14.235 armas nucleares.


Seis presidentes de las principales potencias atómicas del mundo deliberarán este viernes en el predio de Costa Salguero, en Buenos Aries, acompañados por mucho más que numerosas comitivas y guardaespaldas.

A pocos metros estarán nada menos que las valijas con las que los mandatarios de Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China e India tienen el control sobre 14.235 armas nucleares.

Cinco integrantes del servicio secreto, bajo las órdenes de un jefe militar de cada país, llevan consigo tres valijas similares, pero sólo una es la real y con capacidad para que se activen armas de destrucción masiva que podrían hacer desaparecer continentes en minutos.

Estas valijas ingresaron a la Argentina como objetos con inmunidad diplomática, por lo que no pueden ser revisados por las autoridades locales. Viajan en el avión oficial de cada mandatario y nunca están a más de 30 metros de ellos.

Es ni más ni menos que una supercomputadora de unos 20 kilos en forma de valija, con conexión satelital las 24 horas. Con ella se pueden activar las armas en cualquier momento y desde cualquier punto del planeta.

El estadounidense Donald Trump lleva esta valija a cada lugar al que vaya. El manual de procedimiento del El Departamento de Defensa (DoD, por sus siglas en inglés), el mandatario tiene 15 minutos como máximo para tomar una decisión en caso de un ataque a su país.

Joseph Cirincione, de la organización anti nuclear The Ploughshares Fund, asegura que “Trump tiene la capacidad sin límites de iniciar una guerra nuclear, porque puede lanzar un misil o varios y nada puede impedirlo, excepto un motín de las fuerzas armadas”.

Según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés), Estados Unidos tiene actualmente unas 6.450 ojivas nucleares en sus bases militares desplegadas alrededor del mundo.

Si bien Estados Unidos es la superpotencia militar del mundo, Rusia tiene un mayor poderío nuclear. El país conducido por Vladimir Putin cuenta con 6.850 armas nucleares, de acuerdo con el Sipri.

A esos dos países les siguen Francia, con 300 ojivas; China, con 280; Reino Unido, con 215; e India con 140. Los presidentes y primeros ministros de todos estos países estarán en Buenos Aires durante viernes y sábado, moderados por el presidente anfitrión, Mauricio Macri.

No participan del G20, pero también tienen armas nucleares países como Pakistán, con 140 ojivas; Israel, con 80; y Corea del Norte, que informó tener 20, aunque Estados Unidos desconfía de esa cifra y asegura que la cantidad es al menos cinco veces mayor.

En total en el mundo hay 14.465 armas nucleares, unas 470 menos que en 2017. Increíblemente hay 7 ojivas nucleares que están perdidas en el mundo, por aviones que cayeron al mar o barcos que se hundieron durante el siglo XX.

En abril pasado se desarrolló el Comité preparatorio para la conferencia de 2020 encargada del examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) con el que los países se comprometen, cada cinco años, a ir reduciendo sus arsenales.

Pero el SIPRI reconoce que, a medida que se reavivan las tensiones globales, se va ralentizando y limitando la disminución de las armas nucleares en comparación con años anteriores.

Ante la consulta de este medio, la presidente de la Fundación NPSGlobal y Secretaria de la Red de Líderes de América Latina y el Caribe por el Desarme Nuclear y la No Proliferación, Irma Arguello, analizó que las potencias no han resignado el rol de las armas nucleares en sus doctrinas de seguridad.

“Estos países señalan como un avance que en el mundo en un momento había 63.000 armas nucleares y ahora hay 14.000. Pero bueno, con 14.000 se acaba el mundo también, dado que estas son mucho más sofisticadas y con mayor poder devastador”, analizó.

Incluso en 2017, unos 122 países firmaron un documento en la Asamblea General de Naciones Unidas para la prohibición total del desarrollo, almacenamiento o la amenaza del uso de armas nucleares que no fue respaldado por ninguno de quienes tienen bajo su control, precisamente, el armamentismo de destrucción masiva.






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