Tras el hallazgo del submarino desaparecido, gran parte de los familiares reclamaron que se hiciera lo imposible por traer los cuerpos a la superficie. Pero no es un deseo unánime. 


Desde que se supo, entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, que el submarino ARA San Juan había sido localizado a 900 metros de profundidad, mucho se dijo sobre las posibilidades de traerlo a la superficie. Para algunos expertos es una misión casi imposible, mientras que para algunos familiares es una obligación del estado y las Fuerzas Armadas lograrlo como sea.

Sin embargo, las historias de algunos familiares los llevan a tener una opinión diferente. Es el caso, por ejemplo, de Jorge Bergallo, padre del capitán de Corbeta Jorge Ignacio Bergallo, uno de los 44 tripulantes.

“Cuando me enteré, pensé enseguida: ‘Ya sé donde está Jorgito’. Perdón, eso ya lo sabía, Jorgito está en el cielo. Pero ahora ya sé dónde está lo que dejó acá en la Tierra. Que quede ahí y que, por Dios, lo dejen descansar en paz”, dijo el militar retirado sobre el hallazgo del submarino en el que se encontraba su hijo.

El ARA San Juan desapareció el 15 de noviembre (WEB)

Bergallo redactó el informe oficial de lo que se cree pasó con el submarino, y explicó que el lugar del hallazgo le genera “alivio”, porque significa que los tripulantes murieron inmediatamente, sin agonizar.

“Mis sentimientos y los de mi familia son de tranquilidad, luego de que hayan encontrado al submarino de la forma en que lo encontraron, porque se confirma lo que suponíamos que había ocurrido y yo estaba seguro que había pasado”, dijo en diálogo con el diario La Nación, y agregó: “Había algo que me generaba dudas o temores. Si los golpes de casco eran ciertos, implicaba que estaban a poca profundidad, pidiendo ayuda, y que habían muerto de a poco por falta de oxígeno, como el submarino Kursk. Que se haya confirmado lo de la implosión nos da una gran tranquilidad dentro de la terrible desgracia porque significan que no sufrieron“.

Los momentos que vive Bergallo junto a su familia son agridulces: si bien el hallazgo del submarino recuerda la pérdida de Jorgito; también les trae la tranquilidad de saber dónde se encuentran sus restos. A su vez, la familia se enteró de otra noticia importante, pero en este caso alegre: otro de sus hijos convertirá a Jorge en abuelo. “Hoy vino mi hijo, el segundo. Digamos que el mayor ahora en la Tierra, a avisarme que yo iba a ser abuelo. A veces uno cree que pasa en las películas nada más. Pero hoy me pasó a mí”, contó emocionado mientras conversaba con el diario La Nación.

Jorge Bergallo y su hijo Jorge Ignacio, tripulante del ARA San Juan. (WEB)

Desde su experiencia, el capitán retirado sabe que la etapa que viene ahora dividirá a los familiares. “Que haya personas que aún dudan de lo que pasó y quieren que suba el caso nada más que para ver que estén adentro los cuerpos, no lo entiendo”, explicó. Y continuó: “como dije hace varios meses, mi familia y yo no queríamos encontrar los cuerpos y menos ahora. Si recuperan el casco, lo suben a superficie y lo abren, ahí habrá 44 cuerpos después de un año. La verdad, yo no quiero ver a mi hijo así”.

Explicó que entiende, no obstante, las necesidades de la justicia: “Entiendo los aspectos judiciales. Tal vez, si se puede, se intentará reflotar el casco resistente como prueba. Desde lo judicial, puedo llegar a entender la necesidad, pero ese es nuestro deseo”.

“Mi hijo está en el cielo y, si se fijan bien, en todas las fotos que aparecen de él siempre está sonriendo. Esa imagen de él es la que queremos conservar” . “Desde el punto de vista familiar, en nuestro caso y respetando todas las opiniones, yo quiero seguir pensando en mi hijo con la sonrisa, vestido de submarinista, de jugador de rugby, con su uniforme del colegio y no quiero ver sus restos después de un año”, cerró.






Comentarios