León es "el guerrero del Hospital El Cruce". Nació con complicaciones y se quedó solo, pero la vida le dio una nueva oportunidad. 


León nació en forma prematura y con una dependencia de oxígeno, por este motivo tuvo que ser trasladado al Hospital de Alta Complejidad en Red El Cruce, en Florencio Varela. “Llegó con epilepsia refractaria, tuvimos que hacerle una traqueotomía”, explicó a TN Pablo García Munitis, pediatra que trató al niño en El Cruce (MN 110.869).

Una vez estabilizado, fue colocado en una de las casas destinadas a pacientes crónicos con atención médica constante, estaba junto a su mamá, pero ella falleció poco después de que el pequeño cumpliera el año, como consecuencia de una pulmonía. El pequeño quedó al cuidado de su papá, quien lo visitaba cuando podía porque tenía poco tiempo por su trabajo.

León, el pequeño guerrero del Hospital El Cruce

Dos meses después, conoció a Liliana Orellano. Ella era auxiliar en un jardín y voluntaria de la Pastoral de la Salud, un grupo perteneciente al Obispado de Quilmes. “Me enteré que en el anexo había niños que necesitaban acompañamiento y fui. Me interioricé en la historia de León, cuya salud estaba bastante deteriorada, y comencé a visitarlo. Pero conectamos y él me respondía muy bien, así que empecé a verlo cada vez más seguido”, contó la mujer, que hoy es su mamá adoptiva, a TN.

Los días de León transcurrieron entre médicos, enfermeros y Liliana. Estaba mejorando pero un ataque de convulsiones severo tiró toda la evolución para atrás, y lo dejó con una parálisis cerebral. Su papá se encontró solo, en una situación económica complicada y con la oferta de Liliana de ayudarlo en cuanto pudiera. El hombre tomó una decisión y llamó a la docente para preguntarle si quería hacerse cargo de León.

“Hacía un año y medio que lo cuidaba todos los días y mi marido se había sumado después de conocerlo, así que íbamos los dos. Cuando nos ofreció adoptarlo le dijimos que sí y empezamos un camino cuesta arriba de trámites para lograrlo, porque teníamos que probar que existía un vínculo”, remarcó Liliana. El camino legal fue largo pero hoy lograron la guarda definitiva y, desde diciembre, León fue dado de alta y se mudó a su nuevo hogar.

“Con el apoyo del Hospital y del Juzgado Nº2 de Varela pudimos solucionarlo y hoy León sigue al lado nuestro. Fue mucho sufrimiento pero gracias a Dios hoy está bien y salió adelante. Mi familia lo aceptó con mucho amor, tanto mi esposo Daniel como Ludmila, mi hija de 18 años, que nos acompañó y ayudó en todos estos años”, afirmó la mujer.

En diciembre el niño cumplirá un año con su nueva familia y, para 2019, piensan mandarlo al jardín.

“Hoy León está perfecto. Las secuelas respiratorias se fueron casi íntegramente y la epilepsia refractaria está controlada. Tiene un retraso madurativo, por lo que debe realizar estimulación temprana, pero tuvo muchos progresos también en cuanto a la parte neurológica”, puntualizó el pediatra.

León fue bautizado recientemente en la capilla del Hospital El Cruce, donde transcurrió la mayor parte de su vida.

“El pronóstico no era alentador pero hoy se para agarrado de nuestra mano, cumplió cinco años y es nuestro milagro. Aunque no habla, con la mirada y los besos dice muchísimo. No hay palabras que describan el agradecimiento que tengo con el Hospital, que me dio el amor mágico que tengo enfrente mío”, concluyó Liliana.






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