Primera Copa para la Albiceleste, por encima de la polémica de un torneo organizado por la Dictadura. En blanco y negro. Se convirtió el gol mil. Los escoceses, ebrios de fútbol. Y Francia con la camiseta de Kimberley. 


Al palo. El Matador Kempes, con dos goles. El Pato Fillol, arquerazo. Luis Galván, se sacó un 10. Passarella, el gran capitán. Varias figuras en la final con Holanda y en todo el torneo. Y una más: el palo derecho del arco argentino, en el que se estrelló el remate de Resenbrink en el último minuto cuando empataban 1-1. Pasaron a la prórroga, ganó Argentina 3-1 y dio su primera vuelta olímpica. Leopoldo Luque, el otro goleador del equipo, se lo dedicó a su hermano, quien había fallecido en un accidente camino al Monumental para el partido con Francia. El ex delantero de River jugó sin saber de la noticia, a pedido de su familia.

Naranja amarga. Resenbrink, el del palo en la final, había anotado el gol número mil de los mundiales en la fase inicial, en la caída ante Escocia 3-2. Algo es algo para el delantero holandés, que recordó con amargura como se les escapó la Copa. “Si entraba éramos campeones, pero hubiera sido difícil entrar al hotel. Aún perdiendo había cientos de personas afuera cantando en contra nuestra”.

En la final, los gemelos Van de Kerkhof dieron pie a la polémica porque René tenía un yeso en la muñeca. Passarella le reclamó al árbitro y el italiano Gonella hizo que se lo mojara, para que no fuera tan duro en caso de un golpe a un rival. En Holanda faltaba Cruyff, su gran figura, que no vino al país al estar en contra de la Dictadura.

No aclare que oscurece. Canal 7 se convirtió en Argentina Televisora Color (ATC), con una inversión de 60 millones de dólares para transmitir el torneo al mundo y en colores. Pero en Argentina se vio en blanco y negro, salvo la final. La Dictadura gastó 520 millones de dólares para la construcción de los estadios mundialistas de Córdoba, Mar del Plata y Mendoza. Se dice que el gasto fue 10 veces más alto de lo previsto.

Arqueros de la Plaza. Ronnie Hellstrom, arquero de la Selección sueca, no concurrió a la ceremonia inaugurar de la Copa del Mundo y asistió a una marcha de las Madres de Plaza de Mayo hacia la Casa Rosada. Y Jan Jongbloed, portero de Holanda en la final con Argentina, también acompañó. “No fui con carteles, pero sabía de ellas y quería verlas. Todos sabíamos lo que pasaba en Argentina pero no tuve miedo”.

El Flaco Menotti revolucionó al fútbol argentino. Convocó a figuras del fútbol del interior, como a Valencia y al Piton Ardiles, y sólo trajo un foráneo, Kempes, quien jugaba en el Valencia español. Y ganó el primer título para el “viejo y querido fútbol argentino”. Para cuestionarle, dejó afuera de la convocatoria a un Diego Maradona de 17 años. Y Diego nunca se lo perdonó.

Mano negra. El Gobierno de Facto, encabezado por Jorge Rafael Videla, también jugó su Mundial. El presidente entró al vestuario de Perú antes del partido clave en Rosario, en el que Argentina debía golear y lo hizo por 6-0, para acceder a la final. Y hasta hoy sobrevuelan las sospechas de un arreglo, más allá de que los peruanos metieron dos tiros en los palos. “Lo vi a Videla en el vestuario y me dio asco. No le di la mano”, rememoró Roberto Mosquera, integrante del plantel Incaico. Videla estuvo en el palco para la final, en el Monumental, a escasos 1.300 metros de la Esma, el mayor centro de detención y tortura de la Dictadura.  

El papel de la mascota. Se suponía que Clemente, el personaje creado por el dibujante Caloi y que se alimentaba de aceitunas, sería la mascota del ‘78. Impulsor de tirar papelitos, mantuvo un contrapunto con José María Muñoz, relator oficialista que en plena Dictadura pedía que las cosas fueran “bien limpitas”. La mascota fue el Gauchito, quien se llamaba Celestino Anacleto García, y lucía botines Puma.

La mano de Dios. Mario Kempes se consagró goleador del Mundial, con los dos tantos en la finalísima. Pudo no haber ocurrido porque en la ronda previa, en la victoria sobre Polonia, desvió con la mano (“volando” al mejor estilo Fillol), un cabezazo que era gol de los europeos. Con el reglamento actual, lo hubieran expulsado. Y el Pato le atajó el penal a Deyna.

Del 1 a 10. Como la Selección uso el orden alfabético para los números de sus jugadores, el “1” lo llevó el Beto Osvaldo Alonso, el exquisito número 10 de River. El arquero, Ubaldo Fillol, llevó el “5”. El cordobés Osvaldo Ardiles lució la “2”, el ex Talleres, Luis Galván, la “7” y el que más acorde estuvo fue el Matador Mario Kempes, con la “10”.

Se empató a sí mismo. Es el único en los Mundiales que se hizo un gol en contra y en el mismo partido, anotó en el arco de enfrente. El holandés Ernie Brandt convirtió un autogol ante Italia y encima, lesionó al arquero Schrijvers, quien debió dejar el campo. En el segundo tiempo, venció al italiano Dino Zoff para el 1-1. Holanda terminó ganando 2-1 y pasó a la final, con Argentina.

¿Qué tomás? Clive Thomas, árbitro galés, le anuló un gol imposible a Zico. Era la última del partido entre Brasil y Suecia, corner de Nelinho, pelota en el aire y el astro, debutante en ese mundial, cabeceó al gol para lo que era el 2-1. Pero un instante antes el árbitro dio por finalizado el encuentro. Los suecos festejaron el 1 a 1 como si fuera un triunfo. Ese día convirtieron su único gol en el torneo.

Los escoceses se tomaron todo. En el Mundial, dieron que hablar por vencer a Holanda 3-2 en un partidazo. Pero también por sus excesos. Willie Johnston dio positivo tras el debut con Perú por haber consumido Reactivan, un estimulante. Su federación lo sancionó de por vida. En el hotel que los alojaba en Alta Gracia dejaron montón de botellas vacías, al estilo de Polonia (llevó 380 botellas de vodka para su delegación). Y además, el árbitro escocés John Gordon fue parado en plena competencia por sospechas de corrupción. Completitos.

Ganó Kimberley. Jugaban Francia y Hungría en Mar del Plata. Como uno de los dos debía usar camiseta alternativa, los galos pidieron la del club local, Kimberley (a bastones verdes). El partido sufrió una demora de 45 minutos y con Michael Platini en el equipo, Francia ganó 3-1. Una de esas camisetas puede verse hoy en el Museo de la Fifa en Zurich.

A lo campeón. Túnez debutó en Mundiales. Consiguió el primer triunfo para un seleccionado africano en Mundiales, 3-1 sobre México. Empató con el campeón vigente, Alemania, 0-0 y sólo recibió dos goles en tres juegos. Menos que Argentina, a la postre nuevo campeón, que recibió cuatro en siete juegos.






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