La Copa y el dolor de Malvinas. Italia vuelve, con el arquero más veterano de todos los tiempos y el goleador apostador. Debuta Maradona, y es expulsado. El 10 a 1 y el Jeque que hizo anular un gol y murió en la guerra.


La verdadera derrota. Argentina perdió en su debut como campeona del mundo, 1 a 0 frente a Bélgica. A 24 horas de comenzado el Mundial, y tras la visita del Papa Juan Pablo Segundo al país, el Gobierno militar de Leopoldo Galtieri se rendía ante los ingleses en la Guerra de Malvinas, conflicto en el que murieron 712 soldados. Los jugadores Albicelestes se encontraron con la realidad en España, y era que no estábamos ganando. Y se temía un bombardeo inglés al continente.

Con el pie izquierdo. Fue el primer Mundial de Diego Maradona, afuera de la convocatoria de 1978 por decisión de César Luis Menotti, quien sí lo incluyó en el Juvenil campeón en 1979. Diego no alcanzó la dimensión que se esperaba, salvó en su genial participación en el 4-1 sobre Hungría, con dos tantos. En la fase final, tras una marca artera y descalificadora del italiano Gentile, contra Brasil perdió los estribos y se fue expulsado por falta a Batista. Cuatro años después tendría revancha.

El campeón reforzado. De ese equipo argentino se esperaba mucho más. Mismo técnico, el revolucionario César Luis Menotti; misma base con el Pato Fillol, el capitán Passarella, Luis Galván (jugadore de Talleres), el Tolo Gallego, más dos refuerzos de lujo: Maradona y Ramón Díaz, quien se destacó como goleador en el Mundial Juvenil en Japón. Sólo faltaban Luque y Ortíz del equipo titular que venció a Holanda cuatro años antes. Sin embargo, la Selección nunca se encontró, la rodearon rumores de aflojamiento y en la fase final perdió con Italia y con Brasil. “Eramos los mismos pero no éramos los mismos”, sintetizó Osvaldo Ardiles, el cordobés surgido en Instituto.

Italia tricampeona. Pocos le tenía fe al equipo del técnico Enzo Bearzott y del veterano arquero y capitán Dino Zoff. Sobre todo por su pálido inicio, con tres empates. Pero ganó el torneo invicto dejando en el camino a tres campeones: Argentina, Brasil (partidazo, 3-2) y a Alemania, 3-1 en la final.

Silencio de radio. Increíblemente, Radio Rivadavia transmitió Alemania-Inglaterra por segunda ronda, sin nombrar a los ingleses en todo el partido. Así lo narró el relator Juan Carlos Morales: “En la previa nos avisa el coordinador desde Buenos Aires, que no se podía nombrar a Inglaterra. Fueron 90 minutos insoportables, sumado a que el partido fue muy malo y terminó 0 a 0. Yo me las rebuscaba y decía ‘Atacan los de rojo’ o ‘los rivales de Alemania’, y hasta se me escapó un ‘los piratas’. Fue algo inaudible”, recordó. 

Los extremos. El arquero Dino Zoff se consagró con Italia y es el campeón del mundo más veterano en el historial. Jugó la final contra Alemania con 40 años y cuatro meses. Norman Whiteside, de Irlanda del Norte, se transformo en el más joven en haber debutado en una Copa del Mundo, con 17 años y 41 dias ante Yugoslavia, en lo que fue su primer partido internacional.

Sin salvador. Hungría apabulló 10-1 a El Salvador, en la goleada más abultada de lo Mundiales. Los salvadoreños fueron los últimos en llegar a España, poco antes del debut y luego de tres días de viaje en avión con escalas. No tenían la pelota oficial para entrenar y le pidieron prestadas a los húngaros. En el primer tiempo perdían “sólo 3-0”, y en el segundo un suplente, Lazlo Kiss, también fue récord al anotar tres goles desde el banco. Al partido le sobraron 15 minutos (el décimo gol fue a los 30)  y a Ramírez, autor del descuento cuando perdían 5-0 le pidieron que no festejara tanto porque los húngaros se iban a enojar y les seguirían metiendo goles. Y les convirtieron cinco más.

Un Jeque Mundial. Increíble pero real. El Jeque Fahid Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah entró a la cancha en Francia-Kuwait a reclamarle al árbitro soviético Mirsoslav Stupar, que anulara el gol de Giresse, que era el del 4-1, para estupor de todos. Argumentaba que un pitazo desde la tribuna confundió a los defensores. Después de 10 minutos de la insólita interrupción, consiguió que el árbitro lo anulara y el resultado quedó en 3-1. A Stupar lo suspendieron de por vida. Y el Jeque, que era militar de oficio, murió en la Guerra con Irak, en la ocupación de su país y en la defensa del palacio real.

El Jeque Al-Sabah quiso hacer justicia por mano propia en Francia-Kuwait. Entró a la cancha y pidió que anulen un gol de los galos (el del 4-1), porque lo consideró injusto. Y le hicieron caso. La Fifa lo multó con 10 mil dólares (un vuelto), y en agosto de 1990 murió defendido su palacio real ante el fuego irakí, en la primera Guerra del Golfo.

Tano de oro. El artillero de la Copa con seis tantos, Paolo Rossi, se llevó el primer Balón de Oro otorgado por la Fifa en ese Mundial. No había convertido en primera fase, pero se desató contra el poderoso Brasil con un hat-trick. El inglés Brian Robson, contra Francia, había convertido el tanto más rápido a los 27 segundos. Recién lo destronaría el turco Sukur en el Mundial 2002. 

Schumacher lo baja a Battiston en una contra, y saca al francés en camilla. Fue en la espectacular semfinal entre Alemania y Francia. El arquero ni siquiera fue amonestado, y atajó dos en la tanda de penales. “Hasta me amenazaron de muerte”, confesó después. En 1986, cuando fue subcampeón otra vez (único arquero dos veces segundo), se volvió a topar con el francés, que ya lo había perdonado.

El pacto alemán. Argelia sorprendió al mundo al derrotar 2-1 a Alemania en la fase de grupos, y poner a los Teutones en riesgo de quedar eliminados. En el último partido, le ganaron 1-0 a la ya clasificada Austria, que no pasó la mitad de la cancha. Todo muy sospechoso. Los alemanes después llegarían a la final, tras superar a Francia por penales en la semi (primera vez en un Mundial), en el mejor partido del torneo (habían igualado 3-3 en el suplementario al remontar un 3-1). En el partido decisivo, claudicaron ante Italia. Cuando estaban 0-0, el lateral Cabrini marró un penal, primera vez en una final mundialista.

Naranjito, la mascota del Mundial que contó con 26 participantes en lugar de los 16 de 1978. Y por primera vez, de los cinco continentes. Debut de Nueva Zelanda (penúltimos, nada que ver con los All Blacks), y de Camerún, cuyo presidente dio Feriado Nacional cuando clasificaron a la Copa. El equipo africano empató los tres que jugó, incluso contra Italia, futuro campeón.

Hermanados por el puesto. ​Los soviéticos Víctor y Vyacheslav Chanov integraban el plantel, y los eran arqueros. No pudieron jugar porque estaban detrás del gran Rinat Dassajev, considerado el mejor arquero de la URSS después del mítico Lev Yashin.  En cambio, Checoslovaquia utilizó los tres arqueros en la primera fase. Y Bélgica cambió a Pfaff, quien había atajado en los tres primeros, por Custers y después Munaron en la ronda final.




Comentarios