La lucha y el dolor de los padres de un joven de 19 años que terminó en la morgue por una cirugía menor.


Gonzalo Nehuén Arias, un joven de 19 años, perdió la vida tras una intervención quirúrgica el 18 de febrero de 2016. Sus padres sospechan de una mala praxis por parte de los médicos, que lo dejaron solo mientras se recuperaba de la anestesia y sufrió una crisis. La clínica aseguró que lo reanimaron, pero la autopsia toxicológica indicaría lo contrario.

La cirugía ambulatoria era sencilla, le iban a practicar una varicocelectomía, una corrección para prevenir problemas de infertilidad que le permitiría poder cumplir con su aspiración de tener hijos. Como si se tratara de una jugada del destino, la noche anterior Gonzalo había tenido un sueño. Había soñado que no se iba a despertar de la operación y en su cuenta de Facebook, escribió: “¿Será que los sueños se vuelven realidad?” y posteó una cruz negra al lado de la frase.

Sus padres lo recuerdan hoy con mucho dolor. Su hijo era era un chico sano, lleno de energía y de proyectos. “Ese día se subió a la camilla y lo llevaron al quirófano. La espera se hizo interminable. ¡Ahí viene el cirujano!, ¿Por qué tan serio? ¿Por qué el gesto adusto y la mirada baja?”, contaron a Clarín la mamá y el papá de Gonzalo Arias

La mamá y papá de Gonzalo Arias. Foto: Clarín

El cirujano ordenó la autopsia. Se iba a realizar al día siguiente y para ello debían trasladar el cuerpo y la historia clínica de Gonzalo a la morgue de Pilar. Pero el oficial de la comisaría de Vicente López que trasladó el cuerpo se olvidó de llevar la historia clínica y sin ella, no se podía realizar la autopsia.

Una averiguación llevó a la otra: testimonios, complicidades que se quiebran, historia clínica adulterada. Del expediente, y según el médico perito de parte, se desprende que la historia está totalmente ilegible y que pudo haber sido “rellenada” de apuro una vez que se solicitó la autopsia, puesto que ante la falta de lugar en los renglones o espacios estipulados, se escribió en los costados. Ahí se ve que se le suministró anestesia como para un individuo de 90 kilos y en la misma historia clínica dice que Gonzalo pesaba 80.

Los resultado de las pericias toxicológicas desde La Plata tardaron casi dos años. Hoy se sabe que el cuerpo de Gonzalo solo tenía marcas de dos shock eléctricos pero no de compresión manual. Nada de lo que la clínica afirmó que había hecho, se hizo. Imposible no comparar lo que le pasó a Gonzalo con la muerte de Débora Pérez Volpin en el Sanatorio la Trinidad de Palermo el 6 de febrero de este año. En las últimas horas, los abogados de la familia de la periodista informaron que la internación donde se le practicó la endoscopía se debió a un diagnóstico erróneo de un cálculo biliar.

La causa de carátula “ ARIAS, Gonzalo Nehuén s/ averiguación muerte” Causa N – PP-14-06-000687/16/00- Fiscalía de Vicente López, está en manos de la Justicia y sus padres luchan para que su caso no muera en los pasillos de una burocracia sin fin.






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