Los ataques se produjeron entre 1985 y 1993, cuando los jóvenes tenían entre 10 y 14 años.


El cura Justo Ilarraz fue condenado este lunes al mediodía a 25 años de prisión por la justicia entrerriana por el abuso sexual de siete chicos de entre 10 y 14 años entre 1985 y 1993, mientras se desempeñaba como preceptor en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo de Paraná.

El Tribunal, conformado por los camaristas Alicia Vivian, Carolina Castagno y Gustavo Pimentel, lo condenó por unanimidad a perpetua al encontrarlo culpable por los delitos de promoción agravada de la corrupción de menores y abuso deshonesto por ser encargado de la educación de los menores que tenía cargo y que lo denunciaron.

El proceso duró casi un mes y prestaron testimonio 24 curas, cuatro ex sacerdotes, tres obispos, las víctimas y sus familiares, y el propio Ilarraz, quien se declaró “inocente” y dijo que “todo fue un plan orquestado por una de las víctimas”.

La fiscalía y las querellas habían pedido 25 años de cárcel efectiva y la prisión preventiva del cura, por consideraron que existía un peligro real de fuga. Por su parte, la defensa se alineó detrás de la acusación que hizo Ilarraz sobre un plan para perjudicarlo y había pedido su absolución.

Tras la lectura del veredicto, el tribunal anticipó que al sacerdote se le colocará una tobillera o pulsera electrónica para controlar el cumplimiento de la pena, y anunció para el próximo viernes 1° de junio la lectura completa de la sentencia.




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