Manzanares dijo que el Alto Calafate no tenía clientes y que las cifras millonarias se pagaban como alquiler.


Víctor Manzanares, ex contador de los Kirchner hasta mediados de noviembre, amplió su declaración indagatoria en una causa en la que se investiga si la familia ex presidencial usó a sus hoteles, sobre todo al Alto Calafate, para “blanquear” dinero de presunta corrupción mediante el constructor Lázaro Báez.

El contador, que está preso por obstruir el accionar judicial en otro caso vinculado a los mismos personajes, confirmó lo que hasta ahora era denunciado con diferentes pruebas desde el 2014. El Alto Calafate funcionó de modo irregular durante años. Y que sus dueños le “cedieron” el uso comercial del inmueble a Báez, que les pagó un precio muy alto por ese “negocio” aunque fueron los Kirchner lo que lo utilizaron y movieron los papeles y hasta tenían influencia en el hotel como si Lázaro fuera más un “inquilino fantasma” que un “locador” verdadero.

Según una nota de Clarín, Manzanares admitió que él mismo cometió acciones irregulares en la documentación del hotel. Y, de modo sorprendente, terminó su presentación pidiéndole al juez que para esclarecer el caso se hicieran auditorías a las cuentas bancarias de todos los Kirchner; de la firma Hotesur, que manejaba el Alto Calafate; que se investigara también el rol que tuvo en esta trama el Banco Central durante la era K, “en especial la Superintendencia de Entidades Financieras”. E incluso sugirió también que se pongan bajo pesquisa a “los responsables de las áreas de prevención del delito del lavado de activos” de la gestión kirchnerista.




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